A Walk Through Hell [Traducido por Floyd Wayne y W D ]

*A Walk Through Hell*, escrita por el icónico Garth Ennis e ilustrada por Goran Sudžuka, representa una de las incursiones más maduras, perturbadoras y filosóficas en el género del terror psicológico dentro del catálogo de AfterShock Comics. La obra, que en su versión traducida por Floyd Wayne y W D ha ganado una tracción considerable en el mercado hispanohablante, se aleja deliberadamente del estilo hiperviolento y satírico que caracteriza trabajos previos de Ennis (como *The Boys* o *Preacher*) para abrazar un horror existencial, silencioso y profundamente opresivo.

La premisa nos sitúa en la piel de dos agentes especiales del FBI: Shaw y McGregor. Shaw es una veterana curtida, marcada por un evento traumático del pasado que ha erosionado su fe en el sistema y en la humanidad. McGregor, por su parte, es más joven, idealista y posee una brújula moral que aún no ha sido completamente destruida por la crudeza de su oficio. La dinámica entre ambos es el eje central de la narrativa, sirviendo como contraste entre la experiencia cínica y la esperanza vulnerable.

La trama se desencadena cuando dos agentes desaparecen dentro de un almacén en Long Beach, California, tras seguir la pista de un sospechoso. Lo que comienza como una operación de rescate rutinaria para el equipo de Shaw y McGregor se transforma rápidamente en una pesadilla que desafía las leyes de la física y la lógica. Al cruzar el umbral del almacén, los protagonistas descubren que el espacio interior no se corresponde con la realidad exterior. El tiempo parece detenerse, el silencio es absoluto y la oscuridad no es simplemente la ausencia de luz, sino una presencia tangible que parece devorar la esperanza.

A diferencia de otros cómics de terror que dependen de los "jump scares" o de monstruos físicos, *A Walk Through Hell* construye su atmósfera a través de la anticipación y la revelación gradual de la depravación humana. El "infierno" al que hace referencia el título no es necesariamente un lugar de fuego y azufre, sino un estado de conciencia donde las peores acciones del hombre son puestas bajo un microscopio. Ennis utiliza la estructura del almacén como un purgatorio metafísico donde los personajes se ven obligados a confrontar no solo el caso actual, sino los pecados de su pasado y la naturaleza misma del mal en el mundo moderno.

El arte de Goran Sudžuka es fundamental para el éxito de esta atmósfera. Su estilo es limpio, preciso y evita el exceso de detalles innecesarios, lo que permite que las expresiones faciales de los agentes transmitan un pavor genuino. El uso de las sombras y la composición de las viñetas refuerzan la sensación de claustrofobia, incluso en espacios que parecen infinitos. La paleta de colores, a menudo apagada, acentúa la sensación de desolación que impregna cada página.

Un elemento clave de la obra es la introducción de una figura antagonista cuya mera presencia altera la realidad. A través de flashbacks estratégicamente colocados, Ennis nos muestra cómo el mundo exterior ya estaba "roto" mucho antes de que los agentes entraran en el almacén. La narrativa sugiere que el horror que encuentran dentro es simplemente un reflejo, una destilación pura de la oscuridad que ya existe en la sociedad contemporánea.

La traducción de Floyd Wayne y W D logra preservar la cadencia seca y directa de los diálogos de Ennis, manteniendo la tensión necesaria para que el lector se sienta tan atrapado como los protagonistas. Es un cómic que exige una lectura atenta, ya que gran parte de su impacto reside en lo que no se dice y en las implicaciones morales de sus revelaciones.

En conclusión, *A Walk Through Hell* es un ejercicio de contención y terror intelectual. No busca asustar mediante el impacto visual inmediato, sino mediante la siembra de una inquietud persistente sobre la condición humana. Es una obra que redefine el procedimiento policial al fusionarlo con el horror cósmico y existencial, dejando al lector con la perturbadora sensación de que, tal vez, el almacén no es el único lugar donde la esperanza ha muerto.

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