Publicada originalmente por Image Comics entre 2008 y 2010, *A Red Mass for Mars* representa una de las piezas fundamentales en la bibliografía temprana de Jonathan Hickman, quien junto al dibujante Ryan Bodenheim, construye una deconstrucción sombría y filosófica del género de superhéroes. Esta miniserie de cuatro números se aleja de las convenciones coloridas del medio para sumergirse en una narrativa sobre el fin de los tiempos, la responsabilidad del poder absoluto y el fracaso inherente de la humanidad.
La historia se sitúa en un futuro cercano donde la Tierra se enfrenta a una extinción inminente. Una fuerza alienígena imparable, de proporciones cósmicas, avanza hacia nuestro planeta, consumiendo todo a su paso. Los antiguos defensores de la humanidad, un grupo de seres superpoderosos conocidos como "Los Primeros", han envejecido, se han corrompido o simplemente han perdido la voluntad de luchar. En este escenario de desesperación absoluta, la última esperanza de la supervivencia terrestre no reside en el planeta mismo, sino en el exilio voluntario de su ser más poderoso: Mars.
Mars es una figura análoga al mito de Superman, pero despojada de cualquier rastro de optimismo o altruismo ingenuo. Poseedor de un poder que raya en lo divino, Mars ha abandonado a la raza humana para vivir en la soledad del planeta rojo. Su retiro no es fruto de la pereza, sino de un profundo desprecio y decepción hacia una especie que, a pesar de haber sido protegida por él durante décadas, nunca dejó de lado su naturaleza autodestructiva, su avaricia y su mezquindad. La obra plantea una pregunta incómoda: ¿por qué un dios debería salvar a un hormiguero que insiste en prenderse fuego a sí mismo?
Narrativamente, Hickman utiliza una estructura que alterna entre el presente agónico de la invasión y flashbacks que detallan el ascenso y la caída de los héroes de la Tierra. A través de estos saltos temporales, el lector comprende la evolución de Mars, desde su llegada y su integración inicial como salvador, hasta el momento de ruptura total con la sociedad. La "Misa Roja" a la que hace referencia el título no es solo una metáfora litúrgica, sino una alusión al sacrificio de sangre y a la solemnidad de un funeral a escala planetaria.
El apartado visual de Ryan Bodenheim es crucial para establecer el tono de la obra. Su estilo, caracterizado por una línea fina y un nivel de detalle arquitectónico, logra transmitir tanto la escala épica de las batallas espaciales como la desolación íntima de los personajes. Bodenheim captura la fatiga en los rostros de los antiguos héroes y la majestuosidad fría de Mars, creando una atmósfera donde la tecnología y la carne parecen estar en un estado constante de erosión. El uso del color refuerza esta sensación, con paletas que transitan entre los grises de una civilización moribunda y los rojos intensos que simbolizan tanto la guerra como el planeta de origen del protagonista.
*A Red Mass for Mars* no es un cómic de acción convencional, aunque contiene secuencias de una violencia y escala impresionantes. Es, ante todo, un tratado sobre la ética del poder. Hickman explora la idea de que el poder absoluto no solo corrompe a quien lo posee, sino que también atrofia a quienes dependen de él. La humanidad, al tener a "Los Primeros", dejó de esforzarse por su propia salvación, y Mars, al comprender esto, decidió que el silencio era la única respuesta lógica.
En conclusión, esta obra es una pieza imprescindible para los lectores que buscan una visión madura y pesimista del tropo del superhombre. Sin recurrir a giros efectistas, Hickman y Bodenheim entregan una historia cerrada que reflexiona sobre el legado, el sacrificio y la posibilidad de redención en el último segundo del reloj del juicio final. Es una elegía visual y literaria que cuestiona si la humanidad merece ser salvada y, en caso de serlo, a qué precio debe pagarse esa supervivencia.