SuperOso y su amigo, obra del reconocido autor extremeño Fermín Solís, se erige como una pieza fundamental dentro del catálogo de la editorial Bang Ediciones, específicamente bajo su sello Mamut, diseñado para introducir a los más pequeños en el lenguaje de la narrativa secuencial. Este cómic no es solo una lectura infantil; es un ejercicio de síntesis narrativa y diseño visual que demuestra la maestría de Solís para comunicar emociones y aventuras sin necesidad de recurrir a la palabra escrita.
La premisa de la obra nos presenta a un protagonista singular: un oso de aspecto bonachón que, ataviado con una capa roja, asume el rol de superhéroe en un entorno natural. Sin embargo, a diferencia de los héroes convencionales del género *mainstream* estadounidense, SuperOso no se enfrenta a amenazas intergalácticas ni a villanos de intelecto retorcido. Su heroísmo radica en la cotidianidad, en la resolución de pequeños conflictos dentro del bosque y en la asistencia a sus vecinos animales. Junto a él encontramos a su inseparable compañero, un pequeño pájaro que actúa no solo como comparsa, sino como el contrapunto necesario para equilibrar la fuerza física del oso con la agilidad y la perspectiva aérea.
Desde el punto de vista de la estructura narrativa, el cómic se despoja de los globos de texto para confiar plenamente en la narrativa visual. Esta decisión no es casual ni simplista; requiere una planificación exhaustiva de la puesta en escena. Solís utiliza una composición de página clara, generalmente basada en una cuadrícula fija que facilita la lectura de izquierda a derecha y de arriba abajo, permitiendo que los lectores que aún no han desarrollado habilidades de lectoescritura puedan seguir la trama con total autonomía. La acción se fragmenta en viñetas que capturan el movimiento de forma fluida, utilizando recursos clásicos del tebeo como las líneas de movimiento y las onomatopeyas visuales integradas en el dibujo.
El diseño de personajes es otro de los pilares de la obra. SuperOso posee una silueta icónica, construida a partir de formas geométricas simples que transmiten robustez y amabilidad. Su capa no es solo un accesorio estético, sino un elemento dinámico que acentúa sus movimientos y refuerza su identidad heroica. Por su parte, el pájaro aporta el dinamismo necesario, sirviendo muchas veces de guía visual para el lector dentro de la viñeta. La relación entre ambos personajes es el núcleo emocional del cómic: una amistad basada en la cooperación y el apoyo mutuo, donde las diferencias de tamaño y habilidades se convierten en fortalezas cuando trabajan en equipo.
En cuanto al apartado gráfico, Fermín Solís emplea una línea clara y definida, heredera de la tradición francobelga pero con una sensibilidad contemporánea. El uso del color es vibrante y funcional; los fondos suelen ser minimalistas para no distraer la atención de la acción principal, centrando el foco en la expresividad de los personajes. Los rostros de SuperOso y su amigo, a pesar de su sencillez, son capaces de transmitir una amplia gama de estados de ánimo —sorpresa, alegría, determinación o desconcierto—, lo cual es vital en