Hollywood Zombie Apocalypse

Hollywood Zombie Apocalypse, publicada por IDW Publishing en 2014, es una obra que se sitúa en la intersección exacta entre la sátira social mordaz, el cine de serie B y el género de supervivencia. Escrita por Kevin King e ilustrada por el veterano Geoff Senior (conocido por su trabajo en *Transformers*), esta miniserie de dos números ofrece una visión cínica y frenética de lo que sucedería si el epicentro de la cultura de la celebridad fuera golpeado por un brote de muertos vivientes en su momento de mayor exceso.

La premisa arranca en una de las localizaciones más emblemáticas y exclusivas de Los Ángeles: una fiesta de alto nivel en una mansión de Hollywood. El evento reúne a la élite de la industria del entretenimiento: actores de primera línea, directores egocéntricos, modelos y productores influyentes. Sin embargo, la narrativa no se centra inicialmente en las estrellas, sino en el personal de servicio, específicamente en un joven camarero y aspirante a actor que observa con desdén la vacuidad de los invitados. La normalidad de la opulencia se rompe de forma abrupta cuando un virus zombi se desata en plena celebración, transformando la alfombra roja en un matadero en cuestión de minutos.

El núcleo argumental del cómic no reside únicamente en la lucha por la supervivencia física, sino en el choque de egos. A diferencia de otras obras del género donde los supervivientes suelen colaborar por un bien común, en *Hollywood Zombie Apocalypse* el mayor obstáculo para la salvación es el narcisismo patológico de sus protagonistas. King utiliza el brote zombi como una herramienta para desnudar las inseguridades y la desconexión con la realidad de las figuras públicas. Los personajes, que son parodias apenas veladas de celebridades reales de la época, se muestran incapaces de comprender la gravedad de la situación sin el filtro de sus agentes, sus redes sociales o su propia importancia percibida.

El guion destaca por su ritmo vertiginoso. Desde el momento en que el primer invitado es mordido, la acción no da tregua. El grupo de supervivientes, liderado a regañadientes por el camarero —quien resulta ser el único con sentido común y habilidades prácticas—, debe atravesar una ciudad de Los Ángeles que se desmorona. La trama explora lugares icónicos de la industria, subvirtiendo el brillo habitual de estos escenarios para convertirlos en trampas mortales llenas de hordas de no-muertos.

Visualmente, el trabajo de Geoff Senior es fundamental para establecer el tono de la obra. Su estilo, caracterizado por líneas cinéticas fuertes y una narrativa visual muy dinámica, se aleja del realismo fotográfico para abrazar una estética más cruda y expresiva. Esto permite que la violencia sea explícita y visceral, pero con un toque caricaturesco que refuerza el componente satírico. Senior logra capturar la esencia de los arquetipos de Hollywood, permitiendo que el lector reconozca las "máscaras" de los famosos incluso en medio del caos y la sangre. El diseño de los zombis también juega con la temática, mostrando a muertos vivientes que aún conservan restos de su antigua vanidad.

Sin entrar en detalles que arruinen la experiencia, el cómic plantea una pregunta constante: en un mundo donde la imagen lo es todo, ¿qué valor tiene la vida cuando ya no hay nadie para observarte o admirarte? La obra evita los tropos heroicos tradicionales del género para centrarse en la comedia negra. Los diálogos están cargados de ironía, con personajes más preocupados por cómo afectará el apocalipsis a sus carreras o a su aspecto físico que por el fin de la civilización.

En conclusión, *Hollywood Zombie Apocalypse* es una pieza de entretenimiento directo que funciona como una crítica ácida a la vacuidad de la fama. No busca reinventar las reglas del género zombi, sino utilizarlas como un espejo deformante para mostrar las miserias de la industria del cine. Es una lectura recomendada para quienes buscan una historia de acción rápida, con un arte sólido y un sentido del humor que no tiene reparos en morder la mano que alimenta a la cultura pop. Su brevedad la convierte en una experiencia intensa, un "slasher" social que sustituye el glamour por el gore sin perder nunca de vista su objetivo satírico.

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