Drako de Gades y Los Gazules de Sevilla es una obra fundamental dentro del panorama del cómic de autor español contemporáneo, específicamente enmarcada en el ambicioso proyecto narrativo conocido como el "Universo 1212". Escrita por Rafael Jiménez, esta obra se aleja de los convencionalismos de la historieta histórica tradicional para abrazar una narrativa de "espada y brujería" con un fuerte arraigo en la identidad y la geografía andaluza del siglo XIII.
La trama nos sitúa en una península ibérica convulsa, en un periodo donde las fronteras entre los reinos cristianos y el Imperio Almohade no solo son políticas, sino también culturales y espirituales. El protagonista, Drako, es un guerrero originario de Gades (Cádiz), cuya figura encaja en el arquetipo del antihéroe: un hombre marcado por su pasado, dotado de una fuerza física imponente y una habilidad letal en el combate, pero movido por códigos que escapan a la moralidad simplista de la época. Drako no es un caballero andante en busca de gloria, sino un superviviente que navega por un mundo donde la lealtad se paga con sangre.
El conflicto central de este volumen se dispara cuando el destino de Drako se cruza con los Gazules de Sevilla. Los Gazules son presentados no solo como una estirpe de poder en la Isbiliya almohade, sino como guardianes de intereses que trascienden lo puramente administrativo o militar. La historia arranca con una misión de escolta y recuperación que obliga al protagonista a abandonar la costa gaditana para adentrarse en el corazón de una Sevilla que actúa como un personaje vivo en la obra. La ciudad es retratada con un rigor arquitectónico notable, pero envuelta en una atmósfera de intriga palaciega y peligros ocultos tras los muros de sus alcázares.
A diferencia de otros relatos de corte histórico, Jiménez introduce elementos de fantasía oscura que dotan al cómic de una personalidad única. No se trata de una magia de fuegos artificiales, sino de una mística basada en mitos antiguos, ritos olvidados y una presencia de lo sobrenatural que se siente orgánica en el contexto medieval. Los Gazules representan esa dualidad: son nobles guerreros, pero también poseedores de secretos que podrían alterar el equilibrio de poder en una Andalucía que se prepara para cambios sísmicos.
El guion destaca por su ritmo cinematográfico. La transición de las escenas de acción —coreografiadas con una crudeza que enfatiza el peso del acero y la brutalidad del combate cuerpo a cuerpo— a los momentos de exposición política es fluida. Drako funciona como el catalizador que desestabiliza un ecosistema de alianzas frágiles. A través de sus ojos, el lector descubre que la Sevilla de los Gazules es un nido de avispas donde las traiciones internas son tan peligrosas como los ejércitos que acechan desde el norte.
En el apartado temático, el cómic explora la identidad del "frontero". Drako es un hombre de frontera, alguien que pertenece a ambos mundos y a ninguno a la vez. Esta dualidad se refleja en su relación con los personajes secundarios, especialmente con los miembros de la familia Gazul, quienes ven en el gaditano una herramienta necesaria pero impredecible. La tensión narrativa se sostiene sobre la pregunta de quién está utilizando a quién en un juego de sombras donde las reliquias y el linaje tienen un valor superior a la vida humana.
Visualmente, la obra apuesta por un realismo sucio que huye de la idealización romántica del medievo. El diseño de personajes subraya la dureza de la vida en el siglo XIII; las armaduras están abolladas, las ropas desgastadas y los rostros marcados por las cicatrices y el sol del sur. La representación de Sevilla, con sus calles estrechas y su luz característica, sirve para contrastar la claustrofobia de la intriga con la amplitud de los paisajes andaluces que Drako recorre.
En conclusión, Drako de Gades y Los Gazules de Sevilla es una pieza clave para entender la evolución del cómic histórico en España. Logra equilibrar el respeto por el contexto de la Reconquista con la libertad creativa de la fantasía épica, entregando una historia de acción sólida, personajes con claroscuros