La adaptación al cómic de "Han Solo: Una Historia de Star Wars", publicada por Marvel Comics, es una traslación meticulosa y visualmente dinámica del largometraje homónimo de 2018. Bajo el guion de Robbie Thompson y el arte de Will Sliney, esta miniserie de siete números no solo traslada la acción de la gran pantalla a las viñetas, sino que aprovecha las herramientas propias del noveno arte para profundizar en la psicología de uno de los personajes más icónicos de la cultura popular antes de convertirse en el héroe de la Alianza Rebelde.
La narrativa comienza en los oscuros y opresivos astilleros de Corellia. Aquí conocemos a un Han joven, impulsivo y desesperado por libertad, que sobrevive como un "rata de alcantarilla" bajo el yugo de Lady Proxima. El cómic establece rápidamente el motor emocional de la historia: el deseo de Han de convertirse en el mejor piloto de la galaxia y su promesa de regresar por Qi’ra, su compañera de penurias, tras una huida fallida que los separa en los controles fronterizos del Imperio.
Tras un salto temporal, la trama nos sitúa en el embarrado y caótico frente de batalla de Mimban. Han, ahora un soldado de infantería imperial tras haber sido expulsado de la Academia de Vuelo por "tener mente propia", sobrevive en las trincheras hasta que su camino se cruza con el de Tobias Beckett y su banda de forajidos. Es en este entorno hostil donde el cómic alcanza uno de sus puntos álgidos: el primer encuentro entre Han y Chewbacca. La narrativa visual de Sliney captura la brutalidad inicial de su relación y la transición orgánica hacia una lealtad inquebrantable, cimentando las bases de la amistad más famosa de la saga.
La historia se transforma entonces en un *heist comic* (cómic de atracos) de ritmo vertiginoso. Han y Chewie se unen a la tripulación de Beckett para llevar a cabo un audaz robo de coaxium —un combustible hiperespacial extremadamente valioso— en el planeta Vandor-1. La secuencia del asalto al tren, que en el cine fue un despliegue de efectos especiales, se traduce aquí en composiciones de página dinámicas que enfatizan el peligro y la verticalidad de la acción.
El fracaso de la misión inicial lleva al grupo ante Dryden Vos, el despiadado líder del sindicato criminal Crimson Dawn. Aquí, la trama se complica con el reencuentro de Han y una Qi’ra transformada, ahora mano derecha de Vos. Para saldar su deuda, deben organizar un plan casi suicida: extraer coaxium sin procesar de las minas de Kessel. Este giro argumental introduce al carismático Lando Calrissian y, por supuesto, al Halcón Milenario en su estado más prístino y original.
El tramo final de la obra se centra en la legendaria Carrera de Kessel. El cómic utiliza el espacio de la viñeta para ilustrar la escala de las amenazas espaciales, desde bloqueos imperiales hasta monstruosidades que habitan en el vacío. A través de los diálogos y el ritmo narrativo, Thompson logra transmitir la tensión de un Han que está descubriendo su propio talento bajo una presión extrema, mientras lidia con las traiciones y las lealtades volubles que definen el submundo criminal de la galaxia.
Visualmente, Will Sliney opta por un estilo realista que respeta las facciones de los actores originales (Alden Ehrenreich, Donald Glover, Emilia Clarke), pero sin caer en el estatismo de la fotografía. El uso del color y las sombras refuerza la atmósfera de "western espacial" y cine negro que impregna toda la obra. En conclusión, este cómic es una pieza esencial para entender la evolución de Han Solo: desde un huérfano soñador en un planeta industrial hasta el contrabandista cínico, pero de gran corazón, que el mundo conoció en una cantina de Mos Eisley. Es una crónica de supervivencia, ambición y la forja de una identidad en una galaxia que no perdona los errores.