Prophet

*Prophet*, publicada originalmente bajo el sello Image Comics, representa uno de los ejercicios de reinvención más radicales y exitosos en la historia del medio. Aunque el personaje fue creado inicialmente por Rob Liefeld en los años 90 como un supersoldado imbuido de la estética de aquella época, la obra alcanzó su verdadera madurez y estatus de culto a partir de 2012. En esta etapa, el guionista Brandon Graham, junto a un equipo de artistas visionarios como Simon Roy, Giannis Milonogiannis y Farel Dalrymple, transformaron un concepto genérico de acción en una epopeya de ciencia ficción especulativa, biopunk y "weird fiction" de una escala sin precedentes.

La narrativa se sitúa en un futuro extremadamente lejano, miles de años después de la caída del Imperio Terrestre. La historia comienza cuando John Prophet, un soldado modificado genéticamente, despierta de su letargo criogénico en una cápsula enterrada en un planeta Tierra que ya no reconoce. Su misión es clara y está grabada en su programación biológica: debe atravesar un entorno hostil y alienígena para alcanzar las torres de Thau-Phun y emitir una señal que reinicie el Imperio Terrestre, despertando a otros clones de sí mismo esparcidos por la galaxia.

Lo que define a *Prophet* no es solo su trama de supervivencia, sino su apabullante construcción de mundo. El lector es arrojado a un universo donde la tecnología y la biología se han fusionado de formas grotescas y fascinantes. En este futuro, las naves espaciales son organismos vivos gigantescos, las armas son parásitos que se alimentan del portador y las monedas de cambio pueden ser fluidos corporales o recuerdos extraídos. La obra evita las explicaciones densas, optando por una narrativa visual donde el entorno cuenta la historia de civilizaciones que han ascendido y caído en el olvido mucho antes de que el protagonista abriera los ojos.

A medida que la serie progresa, la escala se expande. Descubrimos que no hay un solo John Prophet, sino una vasta red de clones, cada uno diseñado con adaptaciones específicas para los ecosistemas en los que fueron depositados. Algunos poseen fuerza sobrehumana, otros capacidades telepáticas o fisiologías adaptadas al vacío del espacio. La estructura del cómic se fragmenta para seguir a estos distintos "hermanos" en sus respectivas misiones, lo que permite explorar una diversidad asombrosa de paisajes alienígenas y culturas no humanas.

El conflicto central evoluciona de una simple misión de reconocimiento a una reflexión profunda sobre el legado y la identidad. El "Viejo Prophet", el original, emerge como una figura que cuestiona la moralidad de resucitar un imperio humano que, en su apogeo, fue una fuerza colonialista y depredadora. La tensión se establece entre la lealtad a la especie y el reconocimiento de que el universo ha seguido adelante sin la humanidad, poblándose de formas de vida que no necesariamente merecen ser subyugadas de nuevo.

Visualmente, *Prophet* es una antología de estilos que refuerzan la sensación de extrañeza. El cambio de dibujantes no es accidental; cada artista se encarga de un arco o de un clon específico, dotando a cada rincón de la galaxia de una textura única. Desde el trazo sucio y orgánico de Simon Roy hasta la estética ciberpunk y técnica de Milonogiannis, el arte es el motor que impulsa la sensación de descubrimiento constante.

En resumen, *Prophet* es una odisea espacial que abandona los tropos convencionales del género para abrazar una visión de la ciencia ficción más cercana a la literatura de Moebius o Frank Herbert. Es una obra sobre la escala del tiempo, la persistencia de la voluntad biológica y la extrañeza absoluta de un cosmos que no está diseñado para el hombre. Sin recurrir a la nostalgia, logra convertir un vestigio de los años 90 en una de las visiones del futuro más ricas, densas y visualmente estimulantes del cómic contemporáneo.

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