Eternal Warrior – Days of Steel

Eternal Warrior: Days of Steel es una miniserie de tres números publicada por Valiant Entertainment que profundiza en la mitología de Gilad Anni-Padda, el Guerrero Eterno. Escrita por el veterano Peter Milligan e ilustrada por el ganador del premio Eisner, Cary Nord, esta obra se aleja de las batallas superheroicas contemporáneas del Universo Valiant para situarse en un contexto histórico crudo, explorando la carga psicológica y espiritual que conlleva la inmortalidad y el servicio incondicional a la Tierra.

La trama se sitúa en el siglo X, específicamente en el año 924 d.C., una época marcada por la brutalidad, el caos y el colapso de las estructuras sociales en Europa. Gilad Anni-Padda, el Puño y el Hierro de la Tierra, ha pasado milenios luchando en guerras que parecen no tener fin. En este punto de su existencia, el Guerrero Eterno experimenta un profundo hastío existencial; la repetición de la violencia y la pérdida de seres queridos han erosionado su fe en la misión que le encomendaron los Geomantes, los portavoces de la Tierra.

El conflicto central se desencadena cuando la Geomante de esa era convoca a Gilad para una tarea que parece, a primera vista, sencilla pero que resulta ser su mayor desafío moral. Los magiares, una horda de jinetes guerreros feroces y despiadados, están asolando los asentamientos francos, dejando a su paso un rastro de cenizas y muerte. La Geomante le revela a Gilad una profecía: un niño recién nacido es el "Libertador", aquel destinado a salvar a su pueblo y asegurar la supervivencia de la civilización en la región. La misión de Gilad es encontrar al infante y protegerlo a toda costa hasta que pueda cumplir su destino.

Lo que diferencia a Days of Steel de otras historias de Gilad es el enfoque de Peter Milligan en la duda. Al encontrar al bebé, Gilad no ve a un salvador ni a un futuro rey; ve a una criatura frágil, llorona y aparentemente insignificante. El guerrero, acostumbrado a la claridad del combate, se ve sumergido en una crisis de fe. Se cuestiona si la Tierra realmente sabe lo que hace o si él es simplemente un peón en un juego cósmico sin sentido. Esta tensión entre el deber sagrado y el escepticismo humano es el motor narrativo de la obra.

A nivel visual, el trabajo de Cary Nord es fundamental para establecer el tono de la historia. Su estilo, caracterizado por un trazo sucio, orgánico y una narrativa visual cinética, captura perfectamente la atmósfera de la "Edad Oscura". No hay brillo ni heroísmo idealizado en estas páginas; el acero se siente pesado, el barro parece manchar el papel y la violencia es presentada de forma visceral y directa. La paleta de colores refuerza esta sensación de opresión y realismo sucio, alejándose de los colores primarios habituales en el género para abrazar tonos tierra, grises y rojos apagados.

La narrativa también explora la relación simbiótica y a veces abusiva entre el Guerrero Eterno y la Tierra. Gilad es una herramienta, un arma que no tiene permitido romperse ni retirarse. En Days of Steel, se analiza el coste humano de ser un guardián eterno: la soledad absoluta de quien sobrevive a todos los que intenta proteger. La protección del bebé se convierte en una metáfora de la lucha de Gilad por encontrar un propósito que vaya más allá de la simple supervivencia o la obediencia ciega.

En resumen, Eternal Warrior: Days of Steel es una pieza esencial para comprender la psicología de uno de los pilares del Universo Valiant. Es una historia de fantasía histórica que prioriza la introspección y el peso del destino sobre el espectáculo gratuito. Sin necesidad de recurrir a grandes crossovers o giros argumentales complejos, Milligan y Nord logran un relato autoconclusivo que cuestiona la naturaleza del heroísmo y el precio de la paz en un mundo que parece condenado a la guerra perpetua. Es, en esencia, un estudio sobre la resistencia del espíritu frente al desgaste del tiempo y el acero.

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