Publicada originalmente en el año 2002 bajo el sello Cliffhanger de DC Comics (una subdivisión de WildStorm), *High Roads* es una miniserie de seis números que representa una de las colaboraciones más dinámicas y entretenidas entre el guionista Scott Lobdell y el dibujante Leinil Francis Yu. Enmarcada en el género de la aventura bélica con tintes de ucronía y comedia negra, la obra se aleja de los tropos heroicos tradicionales de la Segunda Guerra Mundial para ofrecer una narrativa cínica, acelerada y visualmente impactante.
La historia se sitúa en los estertores del conflicto más devastador del siglo XX. Estamos en abril de 1945, y el Tercer Reich se desmorona ante el avance imparable de los Aliados y el Ejército Rojo. Sin embargo, en lugar de centrarse en las grandes batallas estratégicas o en los despachos de los generales, *High Roads* pone el foco en un grupo de personajes marginales, desertores y oportunistas que se ven obligados a colaborar por pura supervivencia y por la promesa de un botín que podría cambiar sus vidas.
El protagonista principal es Sloan, un capitán del ejército de los Estados Unidos que dista mucho de ser el soldado ejemplar. Sloan es un hombre pragmático, desencantado y con una brújula moral bastante flexible, cuyo único objetivo real es salir vivo del caos europeo. Su camino se cruza de manera fortuita con un elenco de personajes tan dispar como fascinante: Sir Arthur, un refinado pero letal agente de la inteligencia británica con un sentido del deber muy particular; Nicchi, una deslumbrante actriz alemana que ha sabido navegar las peligrosas aguas del régimen nazi para sobrevivir; y un misterioso niño que parece ser la clave de un secreto que todos los bandos ansían poseer.
La trama se pone en marcha cuando este grupo improbable se ve envuelto en una carrera contrarreloj para recuperar un "tesoro" oculto por el alto mando nazi antes de que Berlín caiga definitivamente. Lo que comienza como una misión de extracción se convierte rápidamente en una *road movie* a través de una Europa devastada, donde las fronteras se desdibujan y los enemigos pueden surgir de cualquier rincón, ya sean soldados alemanes desesperados, tropas soviéticas implacables o incluso sus propios aliados.
Uno de los puntos fuertes de la obra es el guion de Scott Lobdell. El autor logra equilibrar el tono de la historia de manera magistral, saltando de la acción más visceral a diálogos cargados de sarcasmo y humor ácido. La química entre los cuatro protagonistas es el motor de la narrativa; sus constantes disputas, desconfianzas y choques culturales aportan una capa de humanidad y realismo que eleva el cómic por encima de la media de las historias de aventuras bélicas. No hay héroes inmaculados en *High Roads*; hay supervivientes con defectos muy marcados, lo que hace que el lector conecte con ellos de forma inmediata.
En el apartado visual, Leinil Francis Yu realiza uno de los trabajos más destacados de su carrera temprana. Acompañado por las tintas de Gerry Alanguilan, Yu despliega un estilo sucio, detallado y extremadamente cinético que encaja a la perfección con la atmósfera de una guerra que llega a su fin. Su diseño de personajes es distintivo y lleno de personalidad, y su capacidad para narrar secuencias de acción complejas sin perder la claridad es asombrosa. Las ruinas de las ciudades europeas, los bosques sombríos y la tecnología militar de la época están representados con una mezcla de rigor histórico y exageración estilizada propia del sello Cliffhanger.
*High Roads* no intenta ser un tratado histórico ni una reflexión profunda sobre la moralidad de la guerra, aunque toca esos temas de soslayo. Su objetivo es ofrecer una aventura de alto voltaje, con giros de guion constantes y un ritmo que no da respiro al lector. Es una obra que bebe tanto del cine de atracos como de las películas clásicas de comandos, pero con una sensibilidad moderna y un toque de irreverencia que la mantiene fresca incluso décadas después de su publicación. En definitiva, es una pieza esencial para los seguidores de Leinil Yu y para cualquier lector que busque una historia de acción sólida, bien escrita y con un apartado artístico de primer nivel.