Bluesman

*Bluesman*, escrita por Rob Vollmar e ilustrada por Pablo G. Callejo, es una de las obras más crudas, honestas y visualmente evocadoras que se han producido en el ámbito de la novela gráfica contemporánea. Publicada originalmente en tres volúmenes y posteriormente recopilada en un tomo integral, esta obra se aleja de los tropos habituales del género biográfico para sumergirse en una narrativa de ficción criminal con tintes de *noir* clásico, profundamente enraizada en la mitología y la realidad social del sur de los Estados Unidos durante la Gran Depresión.

La historia se sitúa a finales de la década de 1920 y principios de los años 30, en un escenario marcado por la Ley Seca, la segregación racial de las leyes Jim Crow y una pobreza asfixiante. Los protagonistas son Lem Taylor y Ironwood Malcott, dos músicos de blues itinerantes que recorren el circuito de los *juke joints* (locales informales de música y bebida) en busca de unos pocos dólares y el reconocimiento de su arte. Lem es un guitarrista dotado de un talento excepcional y una sensibilidad atormentada, mientras que Ironwood, su compañero al piano, aporta una visión más pragmática y protectora, formando un dúo que personifica la esencia misma del género musical que da nombre a la obra.

El conflicto central se detona en el pequeño pueblo de Hope, Arkansas. Lo que comienza como una parada rutinaria para actuar en un local local termina convirtiéndose en una pesadilla cuando un altercado violento desemboca en una acusación de asesinato. A partir de este punto, la narrativa se transforma en una tensa historia de huida y supervivencia. Lem y Ironwood se ven obligados a emprender una fuga desesperada a través de un territorio hostil, perseguidos no solo por la ley, sino por una sociedad que ya los había condenado de antemano por el color de su piel y su condición de forasteros.

Vollmar utiliza esta premisa para explorar la conexión intrínseca entre el blues y el sufrimiento humano. En *Bluesman*, la música no es un mero acompañamiento decorativo; es el lenguaje con el que los personajes procesan su trauma y su realidad. La estructura del guion imita en ciertos aspectos la cadencia de una canción de blues: hay repetición, hay lamento y hay una búsqueda constante de una resolución que parece siempre fuera de alcance. El autor evita caer en el sentimentalismo, optando por un realismo sucio que retrata la brutalidad del racismo sistémico y la fragilidad de la vida en los márgenes de la sociedad estadounidense.

El apartado visual de Pablo G. Callejo es, sin duda, el pilar que sostiene la atmósfera de la obra. Con un uso magistral del blanco y negro, Callejo emplea un estilo de línea clara pero cargado de sombras densas y texturas que evocan el polvo de los caminos y el humo de los locales clandestinos. Su capacidad para narrar a través del silencio es prodigiosa; muchas de las secuencias más potentes del cómic carecen de diálogo, confiando plenamente en la expresividad de los rostros y en la composición de las viñetas para transmitir la angustia de la persecución. El dibujo captura la fisicidad de la música: se puede sentir el peso de la guitarra y la vibración de las cuerdas en cada panel donde Lem se entrega a su instrumento.

A lo largo de sus páginas, *Bluesman* no solo narra una persecución criminal, sino que realiza una disección histórica de una época y un lugar. La obra aborda temas como la explotación laboral, la corrupción policial y la redención personal sin ofrecer soluciones fáciles ni finales edulcorados. Es un relato sobre la pérdida de la inocencia y la búsqueda de una voz propia en un mundo diseñado para silenciarla.

En conclusión, *Bluesman* es una pieza fundamental para entender la capacidad del cómic para abordar dramas sociales complejos. Es una obra que exige una lectura pausada, capaz de resonar en el lector mucho después de haber cerrado el libro, funcionando tanto como un homenaje a los pioneros del blues como una crítica mordaz a las injusticias históricas que forjaron ese sonido. Una lectura imprescindible para quienes buscan narrativa gráfica con peso específico, profundidad temática y una ejecución técnica impecable.

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