La etapa de Titan Comics dedicada a las aventuras del Undécimo Doctor alcanzó su madurez narrativa con el lanzamiento de su segundo año. Bajo la batuta de los guionistas Si Spurrier y Rob Williams, esta serie de cómics no solo expande el universo de la encarnación interpretada por Matt Smith, sino que se atreve a explorar los rincones más oscuros y complejos de su mitología, alejándose de la estructura episódica convencional para abrazar una narrativa serializada de gran escala.
«Doctor Who – El Undécimo Doctor Año 2» comienza situando al Señor del Tiempo y a su acompañante, Alice Obiefune, en una posición de vulnerabilidad inédita. Tras los eventos del primer año, la dinámica entre ambos se ha consolidado, pero la estabilidad se rompe cuando el Doctor es acusado de un crimen atroz cometido durante la Gran Guerra del Tiempo. Lo que hace que esta premisa sea particularmente angustiante es que el propio Doctor no tiene recuerdos claros de los eventos mencionados, lo que introduce un elemento de duda existencial y paranoia que permea toda la obra.
La trama se estructura como un thriller de conspiración y una "road movie" espacial. El Doctor se convierte en un fugitivo de la justicia galáctica, perseguido por una organización implacable que busca llevarlo a juicio por genocidio. A diferencia de otras historias donde el Doctor tiene el control absoluto de la situación, aquí se ve obligado a huir, a investigar su propio pasado y a cuestionar si las decisiones tomadas por su encarnación guerrera (el Doctor de la Guerra) han dejado cicatrices que él mismo desconoce.
Uno de los mayores aciertos de este segundo año es la incorporación de personajes secundarios de gran peso. Destaca la presencia de Abslom Daak, el legendario "Asesino de Daleks", un personaje rescatado de las clásicas tiras cómicas de la *Doctor Who Magazine*. Su personalidad brutal y violenta choca frontalmente con la ética del Undécimo Doctor, creando una tensión constante sobre los métodos necesarios para sobrevivir. Junto a él, se introduce a la Escudera (The Squire), una figura misteriosa que afirma haber luchado junto al Doctor en la Guerra del Tiempo y que posee la clave para desentrañar el misterio de la acusación.
Narrativamente, el cómic utiliza un recurso de "pasado y presente" (Then and Now) que permite al lector ver fragmentos de la Guerra del Tiempo intercalados con la huida actual. Esta técnica no solo enriquece el trasfondo de la historia, sino que justifica la evolución psicológica de Alice Obiefune, quien deja de ser una simple observadora para convertirse en una pieza activa y crítica en la defensa del Doctor. Alice actúa como el ancla moral de la serie, cuestionando la infalibilidad de su amigo mientras lidia con sus propios traumas personales.
En el apartado visual, el cómic cuenta con una rotación de artistas como Simon Fraser y Warren Pleece, quienes logran capturar la expresividad maníaca y la energía cinética característica de Matt Smith. El diseño de las nuevas razas alienígenas y de los escenarios bélicos de la Guerra del Tiempo es imaginativo y refuerza la sensación de que estamos ante una escala que la televisión, por presupuesto, rara vez podía alcanzar. El uso del color es fundamental para diferenciar las líneas temporales y para subrayar el tono sombrío de esta etapa.
«El Undécimo Doctor Año 2» es, en esencia, una deconstrucción del héroe. A través de sus páginas, se exploran temas como la responsabilidad de las acciones pasadas, la manipulación de la memoria y la posibilidad de redención. No es solo un complemento para los fans de la serie de televisión, sino una obra que aprovecha las capacidades del lenguaje del cómic para llevar al personaje hacia límites éticos que rara vez se exploran en otros medios. Es una historia sobre la identidad y sobre cómo el pasado, por mucho que intentemos olvidarlo, siempre encuentra una forma de reclamar su lugar en el presente. Sin recurrir a soluciones fáciles, Spurrier y Williams construyen un arco argumental sólido que redefine lo que significa ser el Doctor en un universo que no siempre está dispuesto a perdonar.