Vuzz

Publicada originalmente en 1973 en las páginas de la revista *Phénix* y posteriormente recopilada por *Les Humanoïdes Associés*, Vuzz representa uno de los hitos más crudos, viscerales y experimentales de Philippe Druillet, figura capital del cómic europeo y cofundador de la mítica *Métal Hurlant*. Esta obra se distancia de la grandilocuencia barroca y el detalle obsesivo de su creación más famosa, *Lone Sloane*, para adentrarse en un ejercicio de narrativa pura, feísta y profundamente nihilista que redefine el concepto de la fantasía heroica y la ciencia ficción post-apocalíptica.

La trama nos presenta a Vuzz, un antihéroe absoluto que encarna la antítesis del guerrero noble. Vuzz es un ser de aspecto grotesco, calvo, barrigón y de extremidades musculosas pero toscas, que deambula por un mundo en ruinas. No hay en él rastro de moralidad, grandes misiones o ideales caballerescos; su existencia se reduce a los impulsos biológicos más básicos: la supervivencia, el hambre, el sexo y la violencia gratuita. A través de una serie de episodios autoconclusivos pero conectados por una atmósfera de desolación constante, seguimos sus pasos por paisajes que parecen los restos de una civilización tecnológica devorada por la barbarie.

El entorno en el que se mueve Vuzz es un páramo de escombros, desiertos infinitos y arquitecturas imposibles que sugieren un pasado glorioso ahora reducido a polvo. Druillet utiliza este escenario para explorar una narrativa del absurdo. Vuzz se enfrenta a monstruosidades mecánicas, deidades olvidadas y otros supervivientes tan depravados como él, pero estos encuentros rara vez tienen una resolución épica. A menudo, las situaciones desembocan en finales anticlimáticos o irónicos que subrayan la futilidad de la lucha en un universo que ha perdido su sentido.

Desde el punto de vista artístico, *Vuzz* es una ruptura radical. Druillet abandona aquí la simetría perfecta y las composiciones arquitectónicas rígidas para adoptar un trazo mucho más suelto, nervioso y agresivo. El uso del blanco y negro es magistral, apoyándose en un entintado denso que crea sombras profundas y texturas sucias. El dibujo no busca la belleza, sino el impacto emocional y la transmisión de una energía cinética desbordante. Las páginas rompen con frecuencia la estructura tradicional de la viñeta, permitiendo que la acción se desparrame por el papel, lo que otorga a la lectura un ritmo frenético y caótico, acorde con la psique del protagonista.

El cómic funciona también como una sátira feroz de los tropos del género de "espada y brujería". Mientras que personajes como Conan el Bárbaro mantienen un código de honor salvaje, Vuzz es puramente oportunista. Su lenguaje es soez y sus acciones son a menudo cómicas por lo extremas que resultan. Sin embargo, bajo esa capa de brutalidad y humor negro, subyace una reflexión filosófica sobre la condición humana despojada de civilización. Vuzz es el hombre reducido a su esencia más animal, un superviviente nato en un cosmos que es, por definición, hostil e indiferente a su presencia.

En resumen, *Vuzz* es una obra esencial para entender la evolución del cómic adulto en la década de los 70. Es un experimento visual y narrativo donde Philippe Druillet se libera de las ataduras de la industria para ofrecer una visión descarnada del futuro. No es solo una historia de aventuras en un mundo devastado; es un manifiesto estético que abraza lo feo y lo caótico como formas legítimas de arte. Para el lector contemporáneo, *Vuzz* sigue siendo una experiencia desafiante, un viaje sin concesiones a las entrañas de una imaginación desbordada que no teme mostrar la cara más oscura y absurda de la aventura. Es, en definitiva, el retrato de un superviviente que, a pesar de no tener nada por lo que luchar, se niega a dejar de caminar entre las ruinas del mañana.

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