Trilogia Charles Burns

La Trilogía de Charles Burns, compuesta por los volúmenes *Tóxico* (X’ed Out), *La colmena* (The Hive) y *Cráneo de azúcar* (Sugar Skull), constituye una de las obras más ambiciosas y perturbadoras del cómic contemporáneo. Tras el éxito de su aclamada novela gráfica *Agujero Negro*, Burns se embarcó en este proyecto de largo aliento donde abandona el blanco y negro para abrazar un color vibrante, pero no por ello menos inquietante. La obra funciona como un rompecabezas narrativo que explora los límites de la memoria, el trauma juvenil y la culpa, utilizando una estructura de espejos entre la realidad y el delirio onírico.

La trama sigue a Doug, un joven estudiante de arte y aspirante a poeta punk que vive en una ciudad industrial genérica durante la década de los setenta y ochenta. Doug es un individuo alienado, marcado por una timidez patológica y una fascinación por la estética de la transgresión. Tras sufrir un misterioso traumatismo craneal, su vida se fragmenta. La narrativa se divide entonces en dos planos constantes: el mundo real, donde Doug intenta lidiar con una relación sentimental autodestructiva con una chica llamada Sarah, y un mundo onírico y surrealista que parece una versión pesadillesca de los cómics clásicos europeos.

En este segundo plano, Doug adopta el alter ego de "Nitnit" (un trasunto evidente de Tintín, el personaje de Hergé). Este mundo paralelo es un páramo desolado, habitado por criaturas grotescas, mutantes y una burocracia incomprensible. Nitnit recorre paisajes que evocan *La estrella misteriosa*, pero infectados por una atmósfera de putrefacción y peligro biológico. Aquí, el protagonista trabaja en una estructura masiva conocida como "La colmena", donde se procesan huevos y se alimenta a seres extraños. Este entorno no es una simple fantasía escapista, sino una representación simbólica y visceral de los miedos internos de Doug, sus fracasos personales y la sombra de su padre.

El motor de la trilogía es el misterio de lo que ocurrió entre Doug y Sarah. A través de saltos temporales no lineales, Burns nos muestra el inicio de su romance en la escena punk underground, marcado por el uso de drogas, el arte performativo y la presencia de un exnovio violento. La máscara que Doug utiliza en sus actuaciones —una máscara de Nitnit— se convierte en un símbolo de su incapacidad para mostrarse tal cual es y de su deseo de ocultar una verdad que el lector solo vislumbra a través de pistas visuales recurrentes: una herida mal curada, una fotografía rota, un gato muerto o los omnipresentes huevos moteados.

Visualmente, la trilogía es un ejercicio de precisión técnica. Burns utiliza la "línea clara" de la escuela franco-belga para retratar lo abyecto. El contraste entre la limpieza del trazo y la suciedad de lo que se representa (carne expuesta, fluidos, deformidades) genera una disonancia cognitiva que mantiene al lector en un estado de incomodidad constante. El color, lejos de suavizar la propuesta, acentúa la sensación de irrealidad; los tonos saturados del mundo de Nitnit contrastan con los colores más apagados y realistas de la vida cotidiana de Doug, subrayando la desconexión emocional del protagonista.

Temáticamente, la obra profundiza en la transición fallida a la edad adulta. Doug es un personaje estancado en su propio dolor, incapaz de procesar las consecuencias de sus actos. La trilogía aborda la paternidad no como un acto de creación, sino como una herencia de errores y ausencias. La figura del padre de Doug planea sobre toda la historia, vinculando el pasado familiar con el presente estéril del hijo. Es una historia sobre cómo el pasado no se puede enterrar, y cómo los traumas no resueltos terminan por devorar la realidad hasta convertirla en una pesadilla cíclica.

En conclusión, la *Trilogía de Charles Burns* es una obra densa y exigente que requiere múltiples lecturas para desentrañar todas sus conexiones. Es un estudio psicológico disfrazado de aventura surrealista, donde cada elemento visual tiene un peso narrativo específico. Sin recurrir a explicaciones fáciles, Burns construye un relato sobre la fragilidad de la psique humana y la imposibilidad de escapar de uno mismo, consolidándose como un maestro del horror metafísico y la narrativa gráfica moderna.

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