Transhumano

Transhumano (*Transhuman*), publicada originalmente en 2008 por Image Comics, es una de las obras más incisivas y singulares de Jonathan Hickman, escrita antes de su ascenso al estrellato en Marvel. Con el arte de J.M. Ringuet, esta miniserie de cuatro números se aleja de la narrativa tradicional de ciencia ficción para adoptar un formato de "falso documental" o *mockumentary*. La obra disecciona, con un cinismo afilado, la intersección entre la evolución humana, la ética científica y el capitalismo corporativo más voraz.

La premisa de la obra se sitúa en un futuro cercano donde la humanidad ha alcanzado el umbral de su propia rediseño. La historia no se centra en un héroe individual, sino en la crónica de una competencia despiadada entre dos corporaciones gigantescas que luchan por dominar el mercado de la mejora humana. Por un lado, encontramos a Chimera, una empresa que apuesta por la ingeniería genética y la manipulación biológica para crear seres superiores desde el útero. Por otro lado, se presenta a Hope, una compañía que defiende la integración de componentes cibernéticos y prótesis tecnológicas como el camino hacia la perfección.

Lo que hace que *Transhumano* destaque en el panorama del cómic contemporáneo es su estructura narrativa. Hickman utiliza un narrador omnisciente que actúa como un documentalista, entrevistando a los directores ejecutivos, científicos, sujetos de prueba y expertos en marketing involucrados en este proceso. A través de estas entrevistas, el lector es testigo de cómo el concepto de "transhumanismo" —la superación de las limitaciones biológicas mediante la tecnología— es despojado de cualquier pretensión filosófica o altruista para ser tratado simplemente como un producto de consumo masivo.

El guion explora la idea de que el próximo paso en la evolución no vendrá dictado por la selección natural, sino por las juntas de accionistas y las campañas de publicidad. Hickman se sumerge en los detalles logísticos y financieros de esta carrera: desde la creación de prototipos humanos que sufren efectos secundarios grotescos, hasta las estrategias de marca necesarias para convencer al público de que necesitan una actualización física para ser competitivos en la sociedad. La obra plantea preguntas incómodas sobre la obsolescencia programada aplicada al cuerpo humano y la brecha social que se genera cuando la "superioridad" es algo que solo los más ricos pueden comprar.

El apartado visual de J.M. Ringuet es fundamental para sostener esta atmósfera de documental. Su estilo es deliberadamente crudo, con un uso del color que a menudo evoca la estética de las grabaciones de video de baja calidad o las fotografías de archivo. Ringuet evita la espectacularidad visual típica del género de superhéroes; en su lugar, se enfoca en la expresividad mundana de los rostros durante las entrevistas y en la representación clínica, a veces perturbadora, de los experimentos. El diseño de las páginas, que a menudo incluye diagramas, logotipos corporativos y líneas de tiempo, refuerza la sensación de estar leyendo un informe de investigación periodística sobre un escándalo industrial.

A lo largo de sus páginas, *Transhumano* mantiene un tono satírico que nunca llega a la farsa, manteniéndose peligrosamente cerca de una realidad plausible. No hay villanos de opereta, sino ejecutivos pragmáticos que ven el sufrimiento humano como un error de cálculo en el balance de resultados. La obra no busca ofrecer una visión esperanzadora del futuro, sino advertir sobre cómo la ambición corporativa puede pervertir incluso los avances científicos más prometedores.

En resumen, *Transhumano* es un ejercicio de construcción de mundo excepcional que utiliza el formato del cómic para realizar una crítica social mordaz. Es una lectura esencial para quienes buscan una ciencia ficción inteligente que priorice las ideas y la estructura narrativa sobre la acción convencional. Hickman y Ringuet logran plasmar una visión del mañana donde el ser humano deja de ser el fin para convertirse, definitivamente, en el medio de producción. Una obra que, a pesar de tener más de una década, resuena hoy con más fuerza que nunca ante el auge de la biotecnología y la inteligencia artificial.

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