*Fistful of Blood* es una obra que se sitúa en la intersección exacta entre el western crepuscular, el horror de serie B y la estética de explotación más visceral. Publicada originalmente de forma serializada en las páginas de la mítica revista *Heavy Metal* a principios de la década de los 2000, esta novela gráfica es el resultado de una colaboración de alto voltaje entre dos figuras fundamentales del cómic independiente y de culto: Kevin Eastman, cocreador de las *Teenage Mutant Ninja Turtles*, y Simon Bisley, el artista británico cuyo estilo hiperdetallado y agresivo definió una era en personajes como *Lobo* y *Sláine*.
La premisa de la obra es un homenaje directo y confeso a los clásicos del cine de samuráis y del spaghetti western, específicamente a *Yojimbo* de Akira Kurosawa y *Por un puñado de dólares* de Sergio Leone. Sin embargo, Eastman y Bisley trasladan esta estructura narrativa a un escenario de pesadilla donde los tropos del género se ven desbordados por elementos sobrenaturales y una violencia hiperbólica.
La historia nos sitúa en San Pedro, un pueblo fronterizo que parece haber sido olvidado por Dios, pero no por el mal. Este enclave desértico no es el típico pueblo del Viejo Oeste; es un campo de batalla sumido en una guerra civil perpetua entre dos facciones monstruosas que se disputan el control absoluto del territorio. Por un lado, encontramos a un clan de vampiros aristocráticos y despiadados que ven a los humanos como simple ganado; por el otro, una horda de zombis y criaturas reanimadas que operan bajo una lógica de brutalidad pura.
En medio de este caos absoluto llega la protagonista: una mujer rubia, misteriosa y letal, conocida simplemente como "La Forastera" o "The Drifter". Su diseño es icónico dentro del estilo de Bisley: una figura imponente, armada hasta los dientes y con una actitud gélida que oculta sus verdaderas intenciones. Al igual que el "Hombre sin nombre" de Clint Eastwood, la protagonista de *Fistful of Blood* no llega a San Pedro con la intención de ser una heroína o de salvar a los pocos habitantes humanos que quedan. Su objetivo es el beneficio personal y la supervivencia, y para lograrlo, decide jugar a dos bandas.
La narrativa se centra en las maquinaciones de la Forastera para enfrentar a los vampiros contra los muertos vivientes. A través de una serie de encuentros sangrientos y diálogos cargados de cinismo, la protagonista manipula a los líderes de ambos bandos, exacerbando sus tensiones y debilidades. El guion de Eastman se apoya en un ritmo frenético, donde la acción física prima sobre la exposición densa, permitiendo que la historia avance mediante el conflicto directo.
El apartado visual de Simon Bisley es, sin lugar a dudas, el alma de este cómic. Su arte en *Fistful of Blood* es una explosión de energía cinética y detalle anatómico exagerado. Bisley utiliza una técnica que mezcla el dibujo a tinta con texturas pictóricas, logrando que cada página respire suciedad, sudor y sangre. El diseño de las criaturas es grotesco y creativo, alejándose de los estándares convencionales para ofrecer versiones mucho más agresivas y visualmente impactantes de los monstruos clásicos. La ambientación de San Pedro se siente opresiva, con cielos saturados y paisajes áridos que refuerzan la sensación de aislamiento y desesperanza.
A pesar de su enfoque en la acción y la estética "grindhouse", el cómic logra mantener un interés constante gracias a la ambigüedad moral de su protagonista. No hay una brújula ética clara en este mundo; solo hay depredadores y presas. La Forastera se mueve en esa línea gris, convirtiéndose en el catalizador de una purga necesaria en un lugar que ya ha perdido su humanidad.
En resumen, *Fistful of Blood* es una pieza esencial para los amantes del cómic de género que buscan una experiencia visual intensa y una narrativa sin concesiones. Es un ejercicio de estilo que celebra el exceso, la iconografía del western y el horror más visceral, consolidándose como una de las colaboraciones más memorables entre Eastman y Bisley. Una obra que no busca