El ultimo zombie – Antes del despues

El último zombie: Antes del después no es simplemente otra incursión en el saturado género de los muertos vivientes; es una obra que redefine la narrativa del apocalipsis desde una perspectiva profundamente humanista, melancólica y científica. Escrita por Luciano Saracino e ilustrada por el reconocido artista Ariel Olivetti, esta novela gráfica argentina se aleja de los tropos habituales del *survival horror* para centrarse en la agonía de una civilización que se apaga y en la desesperada búsqueda de un propósito cuando ya no queda nada por salvar.

La trama nos sitúa en un mundo que ha sucumbido ante una pandemia devastadora. Sin embargo, a diferencia de otras obras donde el foco está en la acción frenética o el gore gratuito, aquí el silencio es el protagonista. El eje central de la historia es el Doctor Eric Zimmer, un científico que, en medio del caos y la desolación, se aferra a la última brizna de esperanza: encontrar una cura, o al menos entender el origen del fin. Zimmer no es el típico héroe de acción; es un hombre cansado, cargado de remordimientos y conocimientos que parecen inútiles en un mundo donde las leyes de la biología han sido reescritas por el horror.

En este primer arco, titulado "Antes del después", acompañamos a Zimmer en un viaje físico y emocional a través de una geografía devastada. La narrativa se estructura como un diario de viaje, una bitácora de los últimos días de la humanidad. El protagonista recorre paisajes que alguna vez fueron vibrantes y que ahora son cementerios a cielo abierto, buscando pistas sobre el "Paciente Cero". Esta búsqueda lo lleva a interactuar con los restos de una sociedad fracturada, encontrando a otros supervivientes que, lejos de colaborar, a menudo reflejan lo peor de la condición humana cuando se enfrentan a la extinción.

El guion de Saracino destaca por su tono lírico y existencialista. La voz en off de Zimmer nos guía a través de sus pensamientos más íntimos, cuestionando la ética de la ciencia, la fragilidad de los vínculos sociales y la inevitabilidad de la muerte. No se trata solo de escapar de los zombies —quienes aquí son retratados más como una fuerza de la naturaleza, una marea inevitable, que como monstruos individuales—, sino de encontrar un sentido al tiempo que queda. La tensión no proviene únicamente de la amenaza externa, sino del vacío interno de un hombre que ha perdido a su familia y su mundo, pero que se niega a dejar de ser un médico.

El apartado visual es, sin duda, uno de los pilares fundamentales de la obra. Ariel Olivetti despliega toda su maestría con un estilo pictórico y digital que otorga al cómic una atmósfera cinematográfica y opresiva. Su uso de la anatomía, marca registrada del autor, dota a los personajes de una presencia física imponente, mientras que los fondos detallados de ciudades en ruinas y campos desolados refuerzan la sensación de soledad absoluta. La paleta de colores, dominada por tonos ocres, grises y desaturados, subraya el carácter crepuscular de la historia. Los zombies de Olivetti no son caricaturas; son cuerpos en descomposición que conservan una trágica humanidad en sus rasgos, lo que hace que el horror sea mucho más palpable y perturbador.

"Antes del después" establece las bases de una mitología propia. A medida que Zimmer avanza en su misión, el lector descubre que este apocalipsis tiene matices que lo diferencian de los estándares de la cultura pop. Hay una reflexión constante sobre el "después": ¿qué queda cuando el último humano deje de respirar? ¿Es el zombie el siguiente paso evolutivo o simplemente un error biológico? La obra no ofrece respuestas fáciles, prefiriendo sumergir al lector en una atmósfera de incertidumbre y reflexión.

En resumen, este cómic es una pieza imprescindible para los amantes del género que buscan algo más que entretenimiento ligero. Es una historia sobre la pérdida, la ciencia como último refugio de la razón y la persistencia del espíritu humano frente a lo inevitable. Con un equilibrio perfecto entre un guion introspectivo y un arte visual de primer nivel, El último zombie: Antes del después se consolida como una elegía gráfica sobre el fin de los tiempos, donde el verdadero terror no es la muerte, sino el olvido.

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