Rosa, la obra escrita e ilustrada por la autora francesa Gaëlle Geniller, es una novela gráfica que se desmarca de las convenciones del género para ofrecer una crónica costumbrista imbuida de una sensibilidad estética excepcional. Publicada originalmente en el mercado francobelga y posteriormente traducida a diversos idiomas, la obra se sitúa en el París de los años 20, en pleno apogeo de los *Années Folles* (los años locos), un periodo de efervescencia cultural, ruptura de tabúes y búsqueda de nuevas libertades tras la Gran Guerra.
La trama nos presenta a Rosa, un joven de diecinueve años que posee una particularidad vital: ha crecido íntegramente en un burdel llamado *Le Jardin*. Lejos de los tropos habituales que retratan estos espacios como lugares de sordidez o tragedia, Geniller construye un microcosmos de protección, afecto y sororidad. Rosa es el hijo de la dueña del establecimiento y ha sido criado por las mujeres que allí trabajan, a quienes considera sus tías y hermanas. Este entorno femenino ha moldeado su carácter, dotándolo de una delicadeza y una visión del mundo ajena a las rigideces de la masculinidad hegemónica de la época.
El conflicto central de la obra surge cuando Rosa decide que quiere participar activamente en la vida del local, pero no como un trabajador más, sino como artista. Su deseo es bailar en el escenario de *Le Jardin*. Sin embargo, su propuesta no consiste en un baile masculino tradicional, sino en una expresión artística que integra elementos considerados femeninos: el uso de vestidos, la elegancia de los movimientos fluidos y una estética que desafía las etiquetas de género. La historia sigue su debut, su evolución como intérprete y el impacto que su presencia tiene tanto en la clientela habitual como en la sociedad parisina que comienza a oír hablar de "el chico que baila".
Desde un punto de vista técnico y narrativo, el cómic destaca por su ritmo pausado y contemplativo. No busca el giro de guion efectista, sino la exploración de la identidad y la autoaceptación. Geniller utiliza a Rosa como un catalizador para observar las reacciones del entorno: desde la aceptación incondicional de su familia elegida hasta la curiosidad, el asombro o el rechazo de quienes ven en él una anomalía. La obra trata con suma elegancia temas como la expresión de género y la búsqueda de la belleza, alejándose de la militancia agresiva para optar por una narrativa de la ternura y la naturalidad.
El apartado visual es, sin duda, uno de los pilares fundamentales de *Rosa*. Gaëlle Geniller, con un estilo que bebe directamente del *Art Nouveau* y del diseño de moda de principios del siglo XX, despliega un dibujo de línea fina y sumamente expresiva. La fluidez de los cuerpos es vital, especialmente en las secuencias de baile, donde el lector puede casi percibir el movimiento de las telas y la ligereza de los pasos del protagonista. La paleta de colores es cálida y evocadora, predominando los tonos pastel, ocres y rosados que refuerzan esa atmósfera de "burbuja" o refugio que representa el burdel para sus habitantes.
La ambientación histórica está meticulosamente cuidada. A través de las páginas, se percibe el cambio de paradigma de una sociedad que intenta dejar atrás el trauma de la guerra mediante el arte, el jazz y la vida nocturna. *Rosa* no es solo la historia de un individuo, sino el retrato de un París que funcionaba como faro de vanguardia, un lugar donde, por un breve momento, las fronteras de lo establecido parecían poder difuminarse.
En conclusión, *Rosa* es una pieza de orfebrería narrativa que destaca por su honestidad emocional y su deslumbrante acabado artístico. Es una obra que invita a la reflexión sobre la identidad personal y el derecho a la diferencia, todo ello envuelto en una estética que rinde homenaje a la elegancia de una época irrepetible. Para el lector de cómic contemporáneo, representa una lectura esencial que demuestra la capacidad del medio para abordar temas complejos con una delicadeza y una sofisticación visual admirables.