Híbrido, la obra escrita por Joaquín Sanjuán y dibujada por Damián Vázquez (con la colaboración de Roberto Corroto en el guion), se erige como una pieza fundamental dentro del panorama del cómic de ciencia ficción distópica de factura española. Publicada por Grafito Editorial, esta novela gráfica se aleja de las utopías tecnológicas para sumergir al lector en un futuro donde la línea entre lo humano y lo artificial no solo se ha desdibujado, sino que se ha convertido en una herramienta de segregación y control social.
La historia nos sitúa en un escenario post-industrial y decadente, un mundo asfixiado por la sobrepoblación y el dominio absoluto de las grandes corporaciones. En este contexto, la humanidad se divide en dos estratos claramente diferenciados: los "Puros", aquellos que conservan su integridad biológica original, y los "Híbridos", individuos que han integrado tecnología en sus cuerpos, ya sea por necesidad médica, mejora laboral o supervivencia extrema. Sin embargo, lejos de ser una ventaja, la hibridación es vista con recelo y se utiliza como un mecanismo de esclavitud moderna, donde los implantes suelen estar sujetos a contratos leoninos y obsolescencia programada.
El eje central de la narrativa es Kael, el protagonista. Kael no es un héroe convencional; es un "Recuperador", un mercenario de élite que trabaja para la Corporación. Su cuerpo es una maravilla de la ingeniería cibernética, lo que lo convierte en una herramienta letal, pero también en un paria que no pertenece del todo a ninguno de los dos mundos. Su función principal es localizar y "retirar" activos o individuos que suponen una amenaza para los intereses de sus empleadores. Kael vive en un estado de apatía moral, cumpliendo órdenes de manera mecánica hasta que un nuevo encargo altera su percepción del sistema.
La trama se dispara cuando a Kael se le encomienda la misión de localizar a una joven que posee una información vital, un secreto que podría desestabilizar el equilibrio de poder entre las facciones que gobiernan la ciudad. A medida que la búsqueda avanza, el cómic deja de ser un simple thriller de acción para transformarse en una exploración filosófica sobre la identidad. La narrativa plantea preguntas incómodas: ¿Qué porcentaje de humanidad se puede perder antes de dejar de ser humano? ¿Es la conciencia un subproducto biológico o puede residir en el silicio?
Visualmente, el trabajo de Damián Vázquez es determinante para la atmósfera de la obra. El dibujo opta por un estilo detallado y sucio, huyendo de la estética limpia y minimalista de otras obras de ciencia ficción. Las megaciudades de Híbrido son laber