Destinos

Destinos (originalmente titulada *Destins*) no es simplemente una serie de cómics; es uno de los experimentos narrativos más ambiciosos y mejor ejecutados de la *bande dessinée* contemporánea. Ideada por el prolífico guionista Frank Giroud, esta obra se aleja de la estructura lineal convencional para abrazar la teoría del caos y el concepto del "efecto mariposa", aplicados a la vida de una sola protagonista: Ellen Knight.

La premisa de la obra se asienta sobre un pilar fundamental de la condición humana: la toma de decisiones y las consecuencias irreversibles que estas acarrean. La historia comienza con un volumen introductorio que sitúa al lector en un momento crítico de la vida de Ellen. Tras años de trabajo humanitario en África, Ellen regresa a su hogar, pero un evento traumático y una elección aparentemente fortuita actúan como el catalizador que fractura su realidad. A partir de ese punto de inflexión, la serie se ramifica en múltiples líneas temporales, explorando los diversos rumbos que su vida podría haber tomado.

Lo que hace que *Destinos* sea una pieza de estudio para cualquier experto en el medio es su estructura de "árbol genealógico" narrativo. No estamos ante una antología de historias alternativas inconexas, sino ante un mapa perfectamente trazado donde cada tomo representa una posibilidad vital distinta. En una rama, Ellen puede terminar convertida en una figura política de alto nivel; en otra, puede verse arrastrada a una vida de clandestinidad y crimen; en una tercera, su destino podría estar ligado a la redención religiosa o al exilio.

El rigor de Giroud como arquitecto de esta historia es asombroso. Para mantener la coherencia a pesar de la diversidad de caminos, contó con la colaboración de una pléyade de dibujantes y guionistas de primer nivel (como Michel Durand, Gilles Mezzomo o Rubén Pellejero, entre otros). Cada equipo creativo se encarga de una "vida" de Ellen, aportando un tono visual y narrativo que se ajusta a la naturaleza de ese destino específico. Sin embargo, todos los hilos convergen en una reflexión común sobre la identidad: ¿somos la misma persona independientemente de nuestras circunstancias, o son nuestras circunstancias las que definen quiénes somos?

Desde el punto de vista del guion, la serie destaca por evitar los artificios de la ciencia ficción. No hay viajes en el tiempo ni universos paralelos explicados mediante tecnología; el enfoque es puramente existencialista y realista. La tensión se construye a través del desarrollo de personajes y de cómo Ellen reacciona ante la presión, el éxito, el fracaso o la culpa. El lector se convierte en un observador privilegiado que posee una visión omnisciente de la protagonista, lo que genera una fascinación casi sociológica al ver cómo pequeños cambios en el entorno moldean una psicología compleja.

Visualmente, *Destinos* es un festín de diversidad. Al cambiar de dibujante en cada ramificación, el cómic logra que el lector sienta el cambio de atmósfera de manera orgánica. Mientras que algunos tomos apuestan por un realismo sucio y sombrío para las tramas de corte policial o carcelario, otros utilizan una línea más clara y luminosa para los arcos de ascenso social o búsqueda espiritual. Esta variedad no rompe la unidad de la obra, sino que la enriquece, subrayando la idea de que cada "vida" es un mundo en sí mismo.

En conclusión, *Destinos* es una obra imprescindible para entender las posibilidades de la narrativa secuencial moderna. Es un puzle emocional y técnico que desafía al lector a seguir el rastro de una mujer a través de los laberintos de la probabilidad. Sin recurrir a florituras innecesarias, la serie logra mantener un pulso firme sobre temas universales como la libertad, el peso del pasado y la búsqueda de sentido en un mundo donde un solo segundo puede cambiarlo todo para siempre. Es, en esencia, un monumento a la pregunta más fascinante de la literatura: "¿Qué hubiera pasado si…?".

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