Anibal Cinco

*Aníbal 5* representa una de las incursiones más fascinantes, irreverentes y visualmente deslumbrantes en la historia del cómic de ciencia ficción. Escrita por el polifacético Alejandro Jodorowsky y dibujada en su versión definitiva por el maestro Georges Bess, esta obra se erige como un pilar fundamental para entender la evolución del género hacia terrenos más maduros, oníricos y filosóficos. Aunque tuvo un origen temprano en la década de los 60 en México (con dibujos de Manuel Moro), es la colaboración con Bess en los años 90 la que dotó a la serie de la sofisticación estética y la profundidad narrativa que hoy se le reconoce.

La trama nos sitúa en un futuro distópico y tecnológicamente avanzado, donde la Tierra se encuentra bajo la protección de la ODE (Organización de Defensa Europea). El protagonista absoluto es Aníbal 5, el agente más letal y eficiente de dicha organización. Sin embargo, Aníbal no es un hombre común; es un ciborg de última generación, un ser cuya conciencia es capaz de ser transferida de un cuerpo a otro según las necesidades de la misión o la supervivencia. Esta premisa no solo sirve para justificar secuencias de acción trepidantes, sino que actúa como el vehículo principal para explorar uno de los temas predilectos de Jodorowsky: la volatilidad de la identidad y la naturaleza del alma frente a la máquina.

Aníbal 5 es diseñado como el epítome de la perfección física y la virilidad, pero su carácter está lejos de ser el de un héroe convencional. Es un personaje cínico, hedonista y profundamente sexualizado. La obra utiliza el erotismo no como un mero adorno, sino como una fuerza motriz que define las interacciones del protagonista con su entorno. En el universo de *Aníbal 5*, el sexo es una herramienta de poder, un mecanismo de control y, en ocasiones, la única chispa de humanidad que queda en un mundo dominado por la burocracia militar y la frialdad cibernética.

Las misiones que la ODE encomienda a Aníbal suelen comenzar como parodias de los thrillers de espionaje al estilo James Bond, pero rápidamente derivan hacia lo surrealista y lo metafísico. El agente debe enfrentarse a amenazas que desafían la lógica: desde dictadores intergalácticos con complejos mesiánicos hasta entidades biológicas imposibles que amenazan con consumir la realidad misma. A través de estos conflictos, Jodorowsky despliega su habitual arsenal de simbolismo, crítica social y sátira política, cuestionando las estructuras de poder y la moralidad de una sociedad que ha sacrificado su esencia en aras de la seguridad y el progreso tecnológico.

El apartado visual de Georges Bess es, sencillamente, magistral. Su capacidad para plasmar la dualidad de la obra es asombrosa: por un lado, el detalle minucioso en la arquitectura de las naves, las armas y los implantes cibernéticos; por otro, una sensualidad orgánica y fluida en la representación de los cuerpos. Bess logra que el entorno se sienta vivo, a menudo fusionando lo mecánico con lo biológico de una manera que resulta tanto atractiva como perturbadora. Su uso de las sombras y la composición de las viñetas eleva el guion de Jodorowsky, proporcionando una atmósfera de "ópera espacial" sucia y barroca que es marca de la casa.

En resumen, *Aníbal 5* es una obra que desafía las etiquetas. Es una sátira mordaz del género de espías, un ensayo sobre la inmortalidad tecnológica y un despliegue de imaginación desbordante. No

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