Zero Patrol es una de las propuestas más representativas y ambiciosas de Continuity Comics, la editorial fundada por el legendario artista Neal Adams a finales de los años 80. Publicada originalmente entre 1987 y 1989, esta serie se inserta en el ambicioso proyecto del "Continuity Universe" (C-U), un ecosistema narrativo que buscaba ofrecer una alternativa más madura, visualmente impactante y técnicamente detallada a las publicaciones de las "Dos Grandes" (Marvel y DC) de aquella época.
La premisa central de *Zero Patrol* gira en torno a un concepto sociopolítico y existencial: el estado de "Cero". El equipo está compuesto por individuos que, por diversas razones —ya sean accidentes, misiones fallidas o persecuciones políticas—, han sido declarados legalmente muertos o borrados de cualquier registro oficial. Para el mundo, estos personajes no existen; no tienen seguridad social, ni cuentas bancarias, ni identidad civil. Son fantasmas que operan en las sombras de la sociedad contemporánea. Esta condición de "no-personas" es precisamente lo que los convierte en los activos perfectos para una organización clandestina que se encarga de resolver crisis globales que los gobiernos oficiales no pueden o no se atreven a tocar.
El equipo está liderado por un hombre conocido simplemente como Zero, un estratega implacable que encarna la filosofía de la serie: el sacrificio de la identidad individual en pos de un bien mayor o, al menos, de la supervivencia en un mundo que los ha desechado. Junto a él, encontramos a un grupo heterogéneo de especialistas, cada uno con habilidades que rozan lo sobrehumano o que dependen de tecnología de vanguardia, un sello distintivo de las producciones de Neal Adams. Entre los miembros destacan figuras como The Dead Man (no confundir con el personaje de DC), cuya naturaleza y habilidades juegan constantemente con la línea entre la vida y la muerte, y otros operativos que aportan una mezcla de fuerza bruta, infiltración y conocimientos técnicos avanzados.
Narrativamente, *Zero Patrol* se aleja del heroísmo altruista tradicional. Aunque sus misiones suelen tener como objetivo la salvación de inocentes o la prevención de catástrofes, el tono de la obra es el de un *thriller* de espionaje con fuertes tintes de ciencia ficción. La tensión no solo proviene de las amenazas externas —que van desde corporaciones corruptas hasta amenazas tecnológicas de origen incierto—, sino de la propia dinámica interna del grupo. Al ser individuos que lo han perdido todo, el conflicto psicológico y la desconfianza son elementos recurrentes. La serie explora qué sucede con la moralidad de un guerrero cuando ya no tiene un hogar al que regresar ni una ley que lo proteja.
En el apartado visual, el cómic es un exponente puro del estilo de Continuity Comics. Bajo la supervisión y los bocetos de Neal Adams, el arte se caracteriza por una anatomía extremadamente detallada, perspectivas forzadas que acentúan el dinamismo y una narrativa cinematográfica que rompe con la estructura rígida de las viñetas tradicionales. El uso de la tecnología y el diseño de los uniformes reflejan una estética futurista propia de finales de los 80, donde los cables, las armaduras modulares y los dispositivos electrónicos complejos dominaban la escena.
*Zero Patrol* también funciona como un nodo crucial dentro del universo compartido de Continuity. A lo largo de sus números, la serie establece conexiones con otros títulos de la editorial como *Armor*, *Silver Streak* o *Samuree*, construyendo una mitología donde la ciencia marginal y las conspiraciones gubernamentales son la norma. La serie no solo buscaba entretener, sino también demostrar que el cómic independiente podía alcanzar niveles de calidad técnica y complejidad argumental capaces de rivalizar con los líderes de la industria.
En resumen, *Zero Patrol* es un cómic de acción y ciencia ficción que utiliza la deshumanización burocrática como motor para una historia de redención y supervivencia. Es una obra esencial para entender el mercado independiente de los años 80 y la visión de Neal Adams sobre el futuro del medio: un lugar donde el realismo anatómico y las tramas de alta intensidad se encuentran para redefinir el concepto de equipo de operaciones especiales. Su enfoque en personajes que operan fuera de la existencia legal le otorga una capa de melancolía y urgencia que la distingue de otras series de grupos tácticos de su tiempo.