Regreso al Laberinto nº 1 a 4 – Completo

Regreso al Laberinto: La expansión definitiva del universo de Jim Henson

La tetralogía de novelas gráficas *Regreso al Laberinto* (Return to Labyrinth), publicada originalmente entre 2006 y 2010, constituye la secuela oficial y directa de la película de culto de 1986 dirigida por Jim Henson. Escrita por Jake T. Forbes e ilustrada por Chris Lie, esta obra en formato manga (OEL) se aleja de la simple nostalgia para profundizar en la mitología del Reino de los Goblins, expandiendo sus fronteras físicas y conceptuales a lo largo de cuatro volúmenes que cierran una narrativa autoconclusiva y compleja.

La historia se sitúa trece años después de que Sarah Williams lograra derrotar a Jareth, el Rey de los Goblins, y rescatara a su hermano pequeño. El protagonista absoluto de esta saga es Toby, aquel bebé que una vez fue el centro de la disputa y que ahora es un adolescente de diecisiete años. Toby vive una vida aparentemente normal, pero arrastra una sensación constante de no encajar en el mundo humano, marcada por sucesos extraños que parecen perseguirlo y una suerte inusual que no alcanza a comprender. Lo que él ignora es que Jareth nunca le ha quitado el ojo de encima.

El motor de la trama se activa cuando Jareth, cuya influencia y poder sobre el Laberinto parecen estar menguando o transformándose, decide reclamar a Toby. No lo hace como un secuestrador, sino como un mentor sombrío. El Rey de los Goblins nombra a Toby su heredero legítimo, otorgándole el derecho a gobernar el Laberinto. Esta premisa rompe con la estructura de la película original: mientras que Sarah luchaba por salir y recuperar lo que era suyo, Toby es invitado a entrar y poseer un reino entero.

A lo largo de los cuatro tomos, el lector acompaña a Toby en un viaje de autodescubrimiento y supervivencia. El Laberinto que encontramos aquí es mucho más vasto y peligroso que el que vimos en la pantalla. Ya no es solo un puzle de muros de piedra y setos; es un ecosistema vibrante, decadente y lleno de facciones políticas. Toby deberá navegar por la Ciudad de los Goblins, enfrentarse a las intrigas de la corte y decidir si desea aceptar el peso de la corona o buscar su propio camino.

El desarrollo de personajes es uno de los pilares de la obra. Jareth se presenta como una figura mucho más ambigua y melancólica, alejándose del villano bidimensional para mostrar las cargas de su inmortalidad. Por su parte, Toby cuenta con el apoyo de nuevos aliados, como Hana, una criatura alada con un pasado misterioso, y Stench, un goblin con un sentido del honor particular. Además, la serie rinde homenaje a los fans del film original permitiendo el reencuentro con figuras icónicas como Ludo, Hoggle y Sir Didymus, quienes han envejecido y cambiado, reflejando el paso del tiempo en el reino fantástico.

Visualmente, el trabajo de Chris Lie adapta la estética de las marionetas de Brian Froud al lenguaje del cómic secuencial con gran acierto. El diseño de las nuevas criaturas respeta la filosofía de Henson: seres que son simultáneamente grotescos, hermosos y profundamente expresivos. El uso del blanco y negro potencia las texturas del Laberinto, desde la suciedad de los suburbios goblins hasta la elegancia gótica del castillo de Jareth.

La estructura de la colección está perfectamente equilibrada. El primer volumen establece el misterio y el regreso al mundo fantástico; el segundo y tercero expanden el conflicto, introduciendo antagonistas que cuestionan la autoridad de Jareth; y el cuarto volumen ofrece una resolución épica que cierra todos los hilos argumentales, explorando temas como la responsabilidad, el sacrificio y la transición a la edad adulta.

*Regreso al Laberinto* no es solo un ejercicio de explotación de una licencia; es una exploración seria sobre qué sucede cuando la fantasía reclama su lugar en la realidad. Para el lector, estos cuatro volúmenes representan la oportunidad de cruzar de nuevo el muro y descubrir que, aunque las reglas han cambiado, el Laberinto sigue siendo un lugar donde nada es lo que parece y donde el peligro acecha en cada esquina del subconsciente. Es una pieza indispensable para completar la visión que Jim Henson inició décadas atrás.

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