'Femme Noir – Los Diarios de la Ciudad Oscura' es una obra que se erige como un ejercicio de estilo y una carta de amor al género *hardboiled* y al cine negro clásico. Escrita por Christopher Mills e ilustrada por el veterano Joe Staton, esta serie de cómics transporta al lector a una época de sombras alargadas, gabardinas húmedas por la lluvia y una moralidad tan ambigua como la niebla que envuelve los muelles. La obra no busca reinventar la rueda del género, sino perfeccionar sus mecanismos dentro de la narrativa secuencial, ofreciendo una experiencia cruda y atmosférica.
La trama se desarrolla en Port Nocturne, una metrópolis ficticia que funciona como el epítome de la corrupción urbana. En este escenario, la ciudad no es simplemente un fondo, sino un personaje vivo y opresivo que dicta las reglas de supervivencia. Port Nocturne es un laberinto de callejones sin salida, oficinas de detectives mal iluminadas y clubes nocturnos donde el humo del tabaco parece ocultar los pecados de la élite y la desesperación de los bajos fondos. Es en este entorno donde conocemos a la protagonista, Jane Noir.
Jane Noir no es la típica *femme fatale* que sirve como catalizador para la perdición de un hombre; ella es el motor de su propia historia. Como investigadora privada y vigilante ocasional, Jane opera en los márgenes de una ley que considera ineficiente o directamente cómplice del crimen. Su personaje recoge el testigo de los grandes detectives de la literatura de Raymond Chandler o Dashiell Hammett, pero aporta una perspectiva femenina necesaria que subvierte ciertos tropos del género. Jane es cínica, eficiente y posee un código