The Death-Defying 'Devil representa uno de los ejercicios de recuperación histórica más fascinantes del cómic contemporáneo. Para entender esta obra, es imperativo situarla en su contexto editorial: el personaje nació originalmente en 1940 bajo el nombre de Daredevil (Bart Hill) en las páginas de *Silver Streak Comics*, décadas antes de que Marvel registrara una marca homónima. Tras caer en el dominio público, Dynamite Entertainment rescató al héroe, rebautizándolo para evitar conflictos legales y otorgándole una nueva mitología dentro del universo de *Project Superpowers*.
La narrativa de *The Death-Defying 'Devil* se aleja de los tropos convencionales del superhéroe parlanchín y optimista. El protagonista es un vigilante envuelto en un silencio sepulcral, cuya presencia física y habilidades con el bumerán son sus únicos medios de comunicación. La serie moderna, particularmente la etapa escrita por Gail Simone y dibujada por Walter Geovani, se aleja de las grandes epopeyas cósmicas para centrarse en un entorno urbano degradado, claustrofóbico y profundamente humano.
La sinopsis nos sitúa en un edificio de apartamentos conocido como "The Winslow". Este lugar no es simplemente un escenario, sino un microcosmos de la decadencia social y el abandono. Los residentes del Winslow son personas marginadas, olvidadas por el sistema y aterrorizadas por fuerzas que operan tanto en la legalidad como en la criminalidad pura. En este entorno de desesperanza aparece el 'Devil. No llega con un discurso de justicia ni con una alianza gubernamental; llega como una fuerza de la naturaleza, un protector silencioso que se instala en el edificio para enfrentar las amenazas que acechan a sus inquilinos.
A diferencia de otros cómics de justicieros, la trama no se construye únicamente sobre la identidad secreta del héroe o sus orígenes traumáticos. El misterio reside en su naturaleza misma: ¿es Bart Hill un hombre que ha sobrevivido al paso del tiempo, o es una entidad que encarna el concepto de la justicia inquebrantable? La historia se narra a menudo desde la perspectiva de los habitantes del Winslow, lo que permite al lector observar al 'Devil como una figura mítica, casi espectral, cuya indumentaria roja y azul destaca violentamente contra la paleta de colores sucios y apagados de la ciudad.
El conflicto central de la obra escala cuando fuerzas externas —desde bandas criminales organizadas hasta entidades con intereses corporativos oscuros— intentan desalojar o destruir el Winslow. El 'Devil se convierte en el único obstáculo entre estos depredadores y sus presas. Sin embargo, la narrativa evita el maniqueísmo simple. A medida que la trama avanza, se exploran temas como la gentrificación, la corrupción policial y la resiliencia de la comunidad. El protagonista no solo lucha contra matones; lucha contra la inercia de un mundo que ha decidido que los habitantes del Winslow no tienen valor.
Visualmente, el cómic aprovecha la iconografía clásica diseñada originalmente por Jack Binder, pero adaptada a una sensibilidad moderna. El uso del bumerán como arma principal dicta un ritmo de combate específico, basado en la precisión y el movimiento constante, lo que diferencia las secuencias de acción de cualquier otro cómic de género. La ausencia de diálogos por parte del protagonista obliga a los guionistas y artistas a depender de una narrativa visual pura, donde la postura, la mirada y la brutalidad eficiente de sus actos definen su carácter.
En conclusión, *The Death-Defying 'Devil* es una obra que equilibra el respeto por la Edad de Oro del cómic con una crítica social contemporánea. Es una historia sobre la protección de los indefensos, la naturaleza del sacrificio y el peso del silencio. Sin recurrir a grandes artificios ni a giros de guion innecesarios, el cómic logra redefinir a un personaje de hace ochenta años para convertirlo en un símbolo relevante de resistencia urbana, manteniendo siempre la incógnita sobre qué hay realmente detrás de la máscara del hombre que desafía a la muerte.