The Hammer no es solo un cómic; es una declaración de intenciones estética y narrativa firmada por uno de los artistas más singulares y reconocibles de la industria: Kelley Jones. Publicada originalmente por Dark Horse Comics a finales de la década de los 90, esta obra representa la culminación del estilo gótico, hiperbólico y macabro que Jones perfeccionó en títulos icónicos como *Batman* y *The Sandman*. En esta miniserie, el autor asume el control total como guionista e ilustrador, ofreciendo una visión sin adulterar de lo que él considera el horror cósmico y la lucha existencial entre la humanidad y fuerzas que escapan a la comprensión racional.
La premisa nos introduce en la vida de un hombre común cuya existencia se ve fracturada por el descubrimiento de una herencia aterradora y ancestral. No estamos ante una historia de origen heroica al uso, cargada de optimismo o sentido del deber cívico, sino ante una transformación física y espiritual forzada. El protagonista se convierte en The Hammer (El Martillo), una entidad o guerrero místico destinado a servir como la última línea de defensa contra una incursión inminente de seres primordiales. Estos antagonistas no son villanos con motivaciones humanas o planes de conquista política; son deidades olvidadas y monstruosidades de dimensiones exteriores que ven a nuestra especie como un estorbo insignificante en su regreso al plano terrenal.
El núcleo narrativo de la obra reside en la tensión constante entre el deber impuesto y la preservación de la cordura. A medida que el protagonista acepta su rol y las capacidades que este conlleva, el lector es testigo de cómo la realidad misma comienza