Star Wars – Mundicomics

La llegada de *Star Wars* a las viñetas en España tiene un nombre propio y un formato inolvidable: la edición de Mundicomics, sello perteneciente a la mítica Editorial Vértice. Publicada a partir de 1977, coincidiendo con el estreno cinematográfico de la obra de George Lucas, esta colección no solo supuso el debut de la franquicia en el mercado español, sino que se convirtió en un objeto de culto por sus particularidades editoriales y su valor histórico dentro del coleccionismo de cómics.

La serie de Mundicomics traduce y recopila los primeros números de la cabecera original de Marvel Comics en Estados Unidos. El proyecto nació de la mano del guionista Roy Thomas y el dibujante Howard Chaykin, quienes recibieron el encargo de adaptar la película antes incluso de que esta se convirtiera en un fenómeno de masas. La sinopsis inicial de esta edición cubre, de forma fidedigna pero con matices propios del medio, los eventos de lo que hoy conocemos como *Episodio IV: Una Nueva Esperanza*.

La narrativa arranca en el desértico planeta Tatooine, donde el joven granjero Luke Skywalker adquiere dos droides que esconden un secreto vital para la supervivencia de la Alianza Rebelde. A partir de este punto, el cómic despliega una epopeya espacial que sigue el rescate de la Princesa Leia de las garras del Imperio Galáctico y el enfrentamiento final contra la Estación de Combate Estrella de la Muerte. Sin embargo, lo que hace especial a la edición de Mundicomics es que, una vez finalizada la adaptación de la película (que abarca los primeros seis números americanos), la serie se adentra en territorio inexplorado.

Al no existir todavía las secuelas cinematográficas (*El Imperio Contraataca* y *El Retorno del Jedi*), los autores tuvieron libertad absoluta para expandir el universo. En las páginas de Mundicomics, los lectores españoles descubrieron aventuras inéditas donde Han Solo, Chewbacca y Luke Skywalker exploraban sistemas remotos, se enfrentaban a piratas espaciales y conocían a personajes pintorescos que hoy forman parte del "Leyendas" de Star Wars. Estas historias capturan una estética de *space opera* clásica, muy influenciada por el estilo Marvel de los años 70, con un tono ligeramente más psicodélico y aventurero que el de las películas.

Desde el punto de vista técnico y artístico, la edición de Mundicomics es célebre por su formato. Editorial Vértice optó por su característico tamaño de bolsillo, sensiblemente más pequeño que el *comic-book* estándar estadounidense. Una de las decisiones más polémicas y distintivas de esta etapa fue el "remontado" de las viñetas. Para adaptar el dibujo original de Howard Chaykin al formato vertical y reducido de la revista, los técnicos de Vértice a menudo recortaban, ampliaban o reordenaban los paneles, lo que otorgaba al cómic un ritmo visual único, aunque a veces sacrificara la composición original del artista.

Además, gran parte de la colección se publicó originalmente en blanco y negro o con bitonos, lo que permitía apreciar con mayor crudeza el entintado y el detalle de las naves y escenarios. El dibujo de Chaykin, complementado más adelante por artistas como Archie Goodwin y Carmine Infantino, se alejaba de la fidelidad fotográfica de los actores para ofrecer interpretaciones más estilizadas y dinámicas de los protagonistas. Darth Vader, por ejemplo, aparece en estas páginas con una presencia imponente y casi espectral, reflejando la incertidumbre que rodeaba al personaje antes de que se revelara su trasfondo familiar.

El guion de Roy Thomas y posteriormente de Archie Goodwin destaca por su densidad. En una época donde el cómic dependía mucho de los textos de apoyo y los globos de pensamiento, la edición de Mundicomics ofrece una inmersión profunda en la psicología de los personajes, explorando dilemas que en la pantalla pasaban más desapercibidos. La relación entre Han Solo y su pasado como contrabandista, o la lucha interna de Luke por comprender la Fuerza, reciben un tratamiento literario extenso.

En resumen, *Star Wars – Mundicomics* es el testimonio de una era en la que el universo expandido estaba dando sus primeros y más experimentales pasos. Es una pieza fundamental para entender cómo se consumió la saga en España durante la transición, ofreciendo una visión cruda, imaginativa y visualmente distinta de la galaxia muy, muy lejana. Para el estudioso del cómic, representa el encuentro entre la sensibilidad del Marvel clásico de la Edad de Bronce y el nacimiento de

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