Take A Chance

Dentro del panorama del cómic independiente estadounidense de finales de los años 80 y principios de los 90, 'Take A Chance' se erige como una de las obras más representativas del género *noir* y la ficción criminal de su época. Creada y escrita por James Hudnall, con el arte distintivo de Ed Biggs, esta serie logró capturar la esencia del "hard-boiled" literario y trasladarla a las viñetas con una crudeza y un realismo que la distanciaban de las propuestas superheroicas convencionales de la época.

La trama se centra en la figura de Chance, un hombre cuyo pasado está envuelto en las sombras de las operaciones encubiertas y el entrenamiento militar de élite. Chance no es un héroe en el sentido tradicional; es un individuo pragmático, altamente capacitado y profundamente desilusionado con las estructuras de poder establecidas. Tras abandonar una vida de servicio gubernamental que lo dejó moralmente agotado, decide utilizar sus habilidades particulares para intervenir en situaciones donde la ley es insuficiente o está corrompida. Su premisa es simple pero peligrosa: actuar como un "solucionador" independiente en un entorno urbano que se desmorona bajo el peso del crimen organizado y la negligencia institucional.

El escenario de la obra es fundamental para entender su tono. La narrativa nos sumerge en una metrópolis genérica pero asfixiante, un laberinto de callejones, oficinas lúgubres y clubes nocturnos donde la moralidad es un lujo que pocos pueden permitirse. Hudnall utiliza este entorno para explorar temas como la redención, la justicia por mano propia y el costo psicológico de la violencia. A diferencia de otros personajes de acción de la época, Chance no busca la gloria ni tiene un código de honor inquebrantable; se mueve por una necesidad casi compulsiva de poner orden en el caos, aceptando que, para lograrlo, a menudo debe ensuciarse las manos tanto como aquellos a quienes persigue.

Estructuralmente, 'Take A Chance' se aleja de las tramas de "villano de la semana". Aunque presenta casos específicos —que van desde desmantelar redes de narcotráfico hasta proteger a testigos clave frente a policías corruptos—, existe un hilo conductor centrado en la evolución interna del protagonista. La narrativa es densa, apoyada en monólogos internos que evocan la prosa de autores como Raymond Chandler o Dashiell Hammett. Estos textos nos permiten acceder a la mente analítica de Chance, revelando a un hombre que observa el mundo con un cinismo clínico, evaluando constantemente amenazas y ángulos de ataque.

El apartado visual, liderado por Ed Biggs, es crucial para la identidad del cómic. El uso de las sombras y el contraste es heredero directo del cine expresionista y del cine negro clásico. El dibujo no busca la belleza estética, sino la funcionalidad y la atmósfera. Los personajes tienen rostros marcados por el cansancio y la experiencia, y las escenas de acción están coreografiadas con un realismo seco: los disparos son letales, los golpes tienen peso y las consecuencias físicas de los enfrentamientos se mantienen a lo largo de la historia. Esta estética refuerza la sensación de peligro constante; en el mundo de 'Take A Chance', un error táctico no resulta en una derrota temporal, sino en una herida permanente o la muerte.

Un aspecto distintivo de la serie es su enfoque en la logística y la estrategia. Chance no sobrevive por ser el más fuerte, sino por ser el más inteligente y el mejor preparado. El cómic dedica tiempo a mostrar la preparación de sus misiones, el uso de tecnología de vigilancia y la manipulación de la información. Esta atención al detalle otorga a la obra una verosimilitud que la convirtió en un título de culto para los lectores que buscaban historias maduras y fundamentadas en la realidad sociopolítica de finales del siglo XX.

En resumen, 'Take A Chance' es un estudio sobre la figura del vigilante despojado de artificios. Es una crónica de la lucha de un hombre contra un sistema que lo creó y luego intentó desecharlo. A través de sus páginas, James Hudnall ofrece una visión descarnada de la justicia urbana, donde la única victoria posible es sobrevivir un día más para seguir tomando riesgos en un mundo que parece

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