La colección "Chito – Cuadernos Serie M", publicada a mediados de la década de los 70 por la editorial homónima (Editorial Chito), constituye un ejercicio de transición fundamental en la historieta española. Esta serie de cuadernos, que arranca con sus primeros cuatro números bajo la dirección y el genio creativo de Juan García Iranzo, representa un intento de modernizar el lenguaje del tebeo de aventuras clásico, adaptándolo a una sensibilidad más dinámica y cercana al estilo europeo que empezaba a dominar el mercado.
El protagonista, Chito, es un joven de aspecto vivaz, caracterizado por su inseparable gorra y una actitud proactiva ante el misterio. A diferencia de los héroes hercúleos de las décadas anteriores, Chito se define por su ingenio, su curiosidad y una capacidad de observación que lo sitúa en la tradición de los jóvenes reporteros o detectives de la escuela franco-belga, pero con un inconfundible ADN español. Los números 1 al 4 de la Serie M funcionan como la piedra angular de este universo, estableciendo no solo la personalidad del héroe, sino también el tono narrativo que oscila entre la aventura pura, el suspense ligero y el humor costumbrista.
Desde el punto de vista técnico, la obra es un despliegue del talento de Juan García Iranzo. Tras haber alcanzado la gloria con *El Cachorro*, Iranzo vuelca en *Chito* una madurez artística notable. Su trazo en estos primeros cuatro ejemplares es ágil y sumamente expresivo. El autor abandona la rigidez del realismo académico para abrazar una línea más flexible, casi caricaturesca en ocasiones, que permite una narrativa visual mucho más fluida. El diseño de las viñetas en estos cuadernos huye de la monotonía; Iranzo juega con las perspectivas y los encuadres para enfatizar la acción, logrando que el lector se sienta partícipe del movimiento constante del protagonista.
En cuanto a la estructura narrativa de este bloque inicial (números 1-4), la serie se aleja de las historias autoconclusivas de una sola página para proponer arcos argumentales con mayor desarrollo. Chito se ve envuelto en situaciones que requieren una resolución lógica. Los escenarios, que transitan desde entornos urbanos hasta localizaciones más exóticas o rurales, están dibujados con un nivel de detalle