*From Hell* es una de las obras más ambiciosas y complejas de la historia de la narrativa gráfica, fruto de la colaboración entre el guionista Alan Moore y el dibujante Eddie Campbell. Publicada originalmente de forma serializada entre 1989 y 1998, la obra se aleja de las convenciones del género de misterio tradicional para ofrecer una disección exhaustiva de los asesinatos de Whitechapel cometidos por Jack el Destripador en 1888. A diferencia de otros relatos sobre el mismo tema, Moore no plantea la historia como un *whodunnit* (¿quién lo hizo?), ya que la identidad del asesino se revela al lector casi desde el principio. En su lugar, la obra se centra en el *porqué* y en las repercusiones sociales, políticas y místicas de estos crímenes.
La trama se basa principalmente en la teoría de la conspiración propuesta por Stephen Knight, que vincula los asesinatos con la Familia Real británica y la masonería. El protagonista central es Sir William Gull, médico de la Reina Victoria, quien recibe el encargo de silenciar un escándalo que involucra al príncipe Albert Victor. Lo que comienza como una misión de limpieza política se transforma, bajo la perspectiva de Gull, en un vasto ritual mágico destinado a asegurar el dominio del patriarcado y la razón sobre el caos y lo femenino, marcando simbólicamente el nacimiento del siglo XX.
El cómic sigue tres hilos narrativos principales que se entrelazan con precisión quirúrgica. El primero es el descenso de Gull a la locura mesiánica mientras ejecuta sus crímenes, convencido de que está realizando una obra arquitectónica y espiritual que trascenderá el tiempo. El segundo hilo sigue a las víctimas, las "cinco canónicas", retratadas no como meras figuras de cartón para el sacrificio, sino como mujeres con vidas precarias, deudas, miedos y una humanidad que el relato se esfuerza en dignificar. El tercer hilo es la investigación policial liderada por el inspector Frederick Abberline, un hombre decente pero superado por un sistema corrupto que no desea que la verdad salga a la luz.
Uno de los pilares fundamentales de *From Hell* es el concepto de psicogeografía. Moore utiliza la arquitectura de Londres —sus iglesias, monumentos y trazados de calles— como un mapa de significados ocultos. A través de los monólogos de Gull, el lector recorre la historia de la ciudad, entendiendo cómo el espacio físico influye en la psique humana y cómo los actos de violencia quedan grabados en el tejido del tiempo. La obra sugiere que los asesinatos de Whitechapel no fueron un evento aislado, sino el motor que puso en marcha la maquinaria de horror y alienación que definiría la centuria siguiente.
El apartado visual de Eddie Campbell es inseparable de la narrativa. Su estilo, caracterizado por un blanco y negro sucio, expresionista y cargado de texturas, captura a la perfección la atmósfera opresiva, insalubre y sombría del Londres victoriano. Campbell huye del dibujo preciosista para ofrecer una visión visceral que refleja tanto la miseria de los barrios bajos como la frialdad clínica de los salones de la aristocracia. Su capacidad para plasmar la luz de gas, la niebla y la sangre sin caer en el sensacionalismo gratuito es clave para mantener el tono de ensayo histórico que impregna la obra.
Finalmente, *From Hell* destaca por su inmenso aparato documental. La edición integral incluye un extenso apéndice de notas donde Moore detalla las fuentes de cada escena, diferenciando qué elementos son hechos históricos contrastados y cuáles son licencias dramáticas. Este nivel de rigor convierte al cómic en un estudio sociológico sobre la era victoriana, abordando temas como la lucha de clases, la misoginia sistémica y la hipocresía de las instituciones. Es, en definitiva, una obra densa y exigente que redefine las posibilidades del medio, transformando un caso de crónica negra en una meditación profunda sobre la historia y la naturaleza del mal.