Angel: Auld Lang Syne representa un capítulo crucial en la transición del universo de *Buffy, la cazavampiros* y su spin-off, *Angel*, desde la pantalla de televisión hacia las viñetas de IDW Publishing. Esta miniserie de cinco números, escrita por Scott Tipton e ilustrada por Sully, se sitúa cronológicamente tras el épico y ambiguo final de la quinta temporada de la serie de televisión, funcionando como un puente narrativo y emocional para los seguidores del vampiro con alma.
La premisa de la obra se sumerge de lleno en las consecuencias inmediatas de la batalla final contra los Socios Mayores de Wolfram & Hart. Los Ángeles ya no es la ciudad que conocemos; se ha convertido en un campo de batalla donde lo sobrenatural y lo mundano colisionan de forma violenta. Angel, tras haber desafiado a las fuerzas primordiales del mal, se encuentra en una posición de vulnerabilidad y liderazgo forzado. La narrativa no se limita a la acción física, sino que explora la carga psicológica de un protagonista que ha vivido siglos y que, en este punto de su existencia, debe enfrentarse a la posibilidad de que sus sacrificios no hayan sido suficientes para salvar la ciudad que juró proteger.
El título, *Auld Lang Syne*, hace referencia directa a la famosa canción escocesa que evoca los "viejos tiempos" y la nostalgia por el pasado. Este concepto es el eje vertebrador del cómic. A través de sus páginas, Angel se ve obligado a reflexionar sobre su larga trayectoria, sus errores y las personas que han marcado su camino. La historia utiliza este recurso no como un simple ejercicio de retrocontinuidad, sino como una herramienta para profundizar en la soledad del héroe. A diferencia de otros arcos argumentales más centrados en la mitología externa, esta obra se siente íntima, casi introspectiva, a pesar del caos que rodea a los personajes.
En cuanto al elenco secundario, la miniserie destaca por cómo integra a figuras clave como Spike, Illyria, Connor y Gwen Raiden. Cada uno de ellos aporta una perspectiva distinta sobre la supervivencia en un entorno hostil. Spike continúa su evolución como un aliado complejo y, a menudo, el contrapunto moral y sarcástico de Angel. Illyria, por su parte, sigue siendo uno de los elementos más fascinantes del cómic, lidiando con su pérdida de divinidad y su creciente, aunque confusa, conexión con la humanidad. La dinámica entre estos personajes está escrita con una fidelidad absoluta a las voces originales de la serie, respetando el equilibrio entre el drama oscuro y el humor seco característico del "Buffyverso".
Visualmente, el trabajo de Sully se aleja del fotorrealismo rígido para adoptar un estilo más dinámico y atmosférico. El uso de las sombras es fundamental para transmitir la sensación de una ciudad bajo asedio demoníaco. Los diseños de los personajes mantienen las facciones reconocibles de los actores originales, pero se adaptan a la libertad que permite el medio del cómic, permitiendo secuencias de acción que habrían sido imposibles de realizar con el presupuesto televisivo de la época. La paleta de colores refuerza la sensación de crepúsculo constante, subrayando la idea de que Angel y su equipo están operando en las últimas fronteras de la esperanza.
El conflicto central de *Auld Lang Syne* involucra a un grupo de demonios que intentan aprovechar el vacío de poder dejado por la caída del Círculo del Espino Negro. Sin embargo, el verdadero antagonista es el peso del tiempo. La trama cuestiona si un ser inmortal puede realmente dejar atrás su pasado o si está condenado a repetir los mismos ciclos de violencia y redención. Es una obra que recompensa al lector veterano con referencias sutiles, pero que también funciona como una historia de supervivencia urbana con tintes góticos.
En resumen, *Angel: Auld Lang Syne* es una pieza indispensable para entender la evolución del personaje fuera de la televisión. No es