Zombie Tramp Vol2

Zombie Tramp Vol. 2: El despertar de la muerta viviente y la carretera al infierno

El segundo volumen de *Zombie Tramp*, publicado bajo el sello Danger Zone de Action Lab Comics, marca un punto de inflexión crítico en la mitología creada por Dan Mendoza. Tras los eventos que definieron su origen, esta entrega consolida a Janey Belle no solo como una anomalía sobrenatural, sino como una fuerza de la naturaleza que navega por los estratos más oscuros y decadentes de la sociedad estadounidense. La narrativa se aleja de la premisa simple de la supervivencia para adentrarse en una estructura de *road movie* sobrenatural, donde el horror, el humor negro y la estética *grindhouse* se entrelazan de manera indisoluble.

La trama de este volumen sigue a Janey Belle, una antigua escort de lujo de Hollywood que, tras ser traicionada y asesinada, regresa a la vida gracias a una maldición vinculada al Necronomicon. En este segundo tomo, Janey ha aceptado plenamente su condición de muerta viviente, pero su existencia está lejos de ser estática. La protagonista emprende un viaje a través del país, dejando atrás los neones de Las Vegas para enfrentarse a una América profunda plagada de peligros que van mucho más allá de lo humano. A diferencia de los zombis tradicionales de la cultura popular, Janey conserva su inteligencia, su voluntad y una capacidad de habla mordaz, elementos que utiliza para navegar en un mundo que la ve alternativamente como una presa, un monstruo o una herramienta.

El núcleo argumental de este volumen se centra en la evolución de los poderes de Janey. Ya no se trata solo de su resistencia física sobrehumana o su necesidad de alimentarse de carne humana; aquí empezamos a ver una conexión más profunda con las artes oscuras. El volumen explora cómo Janey aprende a manipular la magia que la mantiene animada, permitiéndole cambiar su apariencia física para ocultar su estado de descomposición y utilizar habilidades nigrománticas para enfrentar a sus enemigos. Este desarrollo es fundamental, ya que eleva el conflicto de una simple historia de venganza a una lucha por el control de su propio destino dentro de una jerarquía sobrenatural que apenas comienza a vislumbrarse.

A lo largo de las páginas de este volumen, la estructura narrativa es episódica pero mantiene un hilo conductor sólido: la búsqueda de redención —o quizás simplemente de un propósito— en un mundo que la desprecia. Janey se encuentra con una galería de antagonistas que reflejan lo peor de la humanidad y lo más grotesco del inframundo. Desde cultos perversos hasta otras entidades no-muertas que no comparten su sentido de la justicia poética, cada encuentro sirve para poner a prueba la humanidad residual de la protagonista. El cómic plantea constantemente una pregunta implícita: ¿quién es el verdadero monstruo? ¿La mujer que debe comer cerebros para no pudrirse, o los depredadores sociales que Janey encuentra en su camino?

Visualmente, el volumen mantiene la estética "pin-up macabra" que caracteriza a la serie, pero con una narrativa visual más dinámica. El diseño de personajes enfatiza el contraste entre la apariencia seductora que Janey puede proyectar y la realidad visceral y sangrienta de su naturaleza zombi. Las secuencias de acción son crudas y no escatiman en detalles explícitos, rindiendo homenaje al cine de explotación de los años 70. Sin embargo, el guion equilibra este exceso visual con un monólogo interno de Janey que aporta una capa de cinismo y vulnerabilidad, permitiendo que el lector empatice con un personaje que, técnicamente, es un cadáver andante.

*Zombie Tramp Vol. 2* es, en esencia, la expansión del universo de Janey Belle. Establece las reglas de su magia, define su código moral gris y prepara el terreno para conflictos de escala cósmica. Es una obra que se siente cómoda en los márgenes del cómic independiente, desafiando las convenciones del género de terror al subvertir el tropo de la "víctima" y transformarlo en un antihéroe complejo, peligroso y profundamente entretenido. Para el lector, este volumen representa la transición de una curiosidad de culto a una saga de horror sobrenatural con identidad propia.

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