Niñotaku, la obra creada por el historietista e ilustrador Paco Sordo, representa una de las crónicas satíricas más agudas y fidedignas sobre la subcultura del manga y el anime en España. Publicada originalmente en las páginas de la revista *El Jueves*, esta serie de historietas trasciende la mera parodia para convertirse en un análisis sociológico, cargado de humor ácido, sobre la identidad del fanático contemporáneo. La recopilación que incluye los denominados OtakuFiles expande este universo, catalogando con precisión quirúrgica los distintos especímenes que pueblan las convenciones y los foros de internet.
La narrativa de *Niñotaku* se articula en torno a las vivencias de su protagonista homónimo, un joven cuya existencia está completamente supeditada a su obsesión por la cultura popular japonesa. A través de tiras autoconclusivas y páginas dominicales, Paco Sordo disecciona el día a día de un individuo que vive en una desconexión casi total con la realidad convencional, priorizando la adquisición de *merchandising*, el visionado de series en versión original subtitulada y la asistencia a eventos sectoriales. Sin embargo, el acierto del autor no reside en la burla externa, sino en un conocimiento profundo del medio que le permite reírse de los códigos internos del "mundillo" desde dentro.
El cómic aborda temas recurrentes que resultan universales para cualquier coleccionista o entusiasta. Se exploran las dinámicas de poder dentro de los grupos de amigos, donde el conocimiento enciclopédico sobre una serie oscura se utiliza como herramienta de estatus. También se pone el foco en la figura del "completista" patológico, aquel capaz de sacrificar su economía personal por una figura de edición limitada o por completar una colección de tomos descatalogados. La obra captura con maestría la transición del otaku desde la marginalidad social de los años noventa hasta su integración en el *mainstream* comercial, analizando cómo esta masificación afecta a la identidad del "verdadero fan".
Por su parte, los OtakuFiles funcionan como un anexo enciclopédico de un valor cómico incalculable. En estas secciones, Sordo despliega su capacidad para la caricatura tipológica, describiendo con detalle las vestimentas, comportamientos y "hábitats" de diversas tribus urbanas derivadas del consumo de ocio japonés: desde el *cosplayer* perfeccionista hasta el purista del idioma, pasando por el neófito que solo conoce los éxitos comerciales del momento. Esta taxonomía del fanatismo aporta una capa de profundidad que complementa las peripecias del protagonista, ofreciendo un fresco completo de la fauna que habita los salones del manga.
Visualmente, el trabajo de Paco Sordo es impecable. Su estilo se caracteriza por una línea limpia y expresiva, heredera de la mejor tradición de la escuela Bruguera pero pasada por el tamiz de la animación moderna y el propio diseño gráfico. El uso del color es vibrante y funcional, ayudando a subrayar el tono satírico de las situaciones. A pesar de su apariencia amable y caricaturesca, el dibujo esconde una gran complejidad en la composición de página y en la gestualidad de los personajes, lo que permite que el humor visual funcione con la misma eficacia que los diálogos.
El valor de esta edición, preservada digitalmente por grupos como el CRG, radica en su capacidad para servir como cápsula del tiempo. *Niñotaku* no solo hace reír, sino que documenta una era específica de la cultura popular en España, marcada por la llegada masiva de internet y la consolidación del manga como motor económico de la industria editorial. Es una lectura esencial para entender la evolución del fandom y para reflexionar, a través de la carcajada, sobre los límites de nuestras propias obsesiones. Paco Sordo logra que el lector se identifique con las miserias y pequeñas victorias de su protagonista, recordándonos que, en el fondo, todos somos el "niñotaku" de algo.