Publicada por IDW Publishing entre 2013 y 2014, la miniserie de seis números titulada simplemente 'Star Trek: Khan' se erige como una pieza fundamental dentro del canon de la denominada "Línea Temporal Kelvin". Escrita por Mike Johnson —guionista habitual de la franquicia en el medio impreso— y supervisada por Roberto Orci, co-guionista de la película *Star Trek Into Darkness*, esta obra tiene como objetivo principal desentrañar el misterio y la compleja historia de origen del antagonista más legendario de la saga: Khan Noonien Singh.
La narrativa del cómic se estructura de manera inteligente, utilizando un marco temporal presente para justificar la exploración del pasado. La historia comienza poco después de los eventos vistos en *Star Trek Into Darkness*, con Khan bajo custodia de la Flota Estelar. A través de una serie de interrogatorios y testimonios durante su juicio, la trama retrocede siglos en el tiempo para mostrar, por primera vez con tal nivel de detalle en la continuidad moderna, los eventos que llevaron a la creación de este superhombre genético.
El núcleo de la obra se centra en las Guerras Eugenésicas, un periodo oscuro y a menudo mencionado pero raramente visualizado en la historia de la Tierra según *Star Trek*. El guion de Johnson nos traslada a finales del siglo XX y principios del XXI, donde un grupo de científicos, impulsados por la ambición de perfeccionar la especie humana, dan vida a una generación de niños mejorados genéticamente. Khan no es presentado simplemente como un villano unidimensional, sino como el resultado de un experimento que buscaba la excelencia física e intelectual, pero que olvidó imbuir en sus sujetos la brújula moral necesaria para gestionar tal poder.
A lo largo de los números, observamos el ascenso meteórico de Khan al poder. El cómic detalla cómo su intelecto superior y su capacidad estratégica le permitieron unificar y gobernar gran parte del planeta, estableciendo un régimen que él consideraba una utopía ordenada, pero que el resto del mundo veía como una tiranía absoluta. La obra explora la inevitable caída de estos "superhombres" y las traiciones internas que finalmente llevaron a Khan y a sus seguidores más leales a abandonar la Tierra a bordo de la SS Botany Bay, lanzándose a un exilio criogénico en el vacío del espacio.
Uno de los puntos más valiosos de este cómic es cómo conecta la versión clásica del personaje (popularizada por Ricardo Montalbán) con la interpretación de Benedict Cumberbatch en el universo de J.J. Abrams. La historia explica de forma coherente los cambios en su apariencia y la manipulación de su identidad por parte de la Sección 31. Se profundiza en el momento en que Khan es despertado de su letargo por el Almirante Alexander Marcus, revelando el proceso de adoctrinamiento y la coacción a la que fue sometido para convertirse en el agente conocido como John Harrison.
Visualmente, el cómic cuenta con el arte de David Messina y Claudia Balboni. El estilo es realista y dinámico, logrando capturar la semejanza de los actores de la película sin sacrificar la expresividad propia del lenguaje secuencial. Las escenas que retratan la Tierra devastada por la guerra contrastan eficazmente con la estética limpia y estéril de las instalaciones de la Flota Estelar, subrayando la longevidad y el anacronismo que representa Khan.
En conclusión, 'Star Trek: Khan' no es solo un complemento promocional para el cine, sino una expansión necesaria que aporta profundidad psicológica a un personaje definido por su orgullo y su intelecto. Al centrarse en su ascenso, su exilio y su posterior despertar, el cómic ofrece una visión integral de su tragedia personal, transformando al villano en una figura mucho más matizada y peligrosa. Es una lectura esencial para entender las motivaciones de un hombre que se considera el pináculo de la evolución humana y que está dispuesto a todo por proteger a los suyos, estableciendo un puente perfecto entre la historia antigua de la Tierra y el futuro de la exploración espacial.