Tao Bang

*Tao Bang* es una de las obras más singulares y visualmente impactantes dentro del panorama de la *bande dessinée* (cómic franco-belga) de finales de los años 90 y principios de los 2000. Escrita por Daniel Pecqueur e ilustrada por Didier Cassegrain, esta serie se aleja de los tropos convencionales de la fantasía heroica para sumergir al lector en un universo donde la aventura épica se entrelaza con una estética que bebe tanto del *steampunk* como de la ciencia ficción biológica y el misticismo oriental.

La trama se sitúa en un mundo fragmentado, compuesto por una miríada de islas y archipiélagos que flotan sobre un océano aparentemente infinito. En este escenario, el agua no es solo un recurso, sino el eje central de la supervivencia y el poder. La historia sigue los pasos de Tao Bang, un guerrero de habilidades extraordinarias, cuya agilidad y destreza en el combate lo sitúan por encima de cualquier soldado ordinario. Tao Bang no es un héroe en el sentido clásico de la palabra; es un superviviente, un hombre de pocas palabras cuya motivación inicial parece ser la simple preservación, pero que pronto se ve arrastrado por una corriente de eventos que superan su control.

El conflicto motor de la obra comienza cuando Tao Bang se cruza en el camino de una joven misteriosa que posee un secreto capaz de alterar el equilibrio de poder en todo el planeta. Este encuentro lo pone en el punto de mira de diversas facciones, incluyendo un imperio expansionista que utiliza tecnología avanzada y brutal para someter a las poblaciones locales. A medida que la narrativa avanza, el lector descubre que el mundo de *Tao Bang* está regido por fuerzas antiguas y deidades olvidadas que parecen estar despertando de un largo letargo, vinculando el destino del protagonista con la salvación o la destrucción total de su ecosistema.

Uno de los pilares fundamentales de este cómic es su construcción de mundo (*world-building*). Pecqueur diseña una estructura social compleja donde la tecnología es a menudo una amalgama de restos arqueológicos y maquinaria improvisada. No hay una distinción clara entre la magia y la ciencia; ambas coexisten en una simbiosis que define la arquitectura de las ciudades flotantes y el diseño de las naves que surcan los cielos y los mares. La escasez de recursos y la lucha por el control de las rutas comerciales añaden una capa de realismo político a una historia que, de otro modo, podría parecer puramente fantástica.

El apartado gráfico de Didier Cassegrain merece una mención aparte, ya que es el elemento que dota a *Tao Bang* de su identidad distintiva. Cassegrain utiliza un trazo dinámico y fluido que captura a la perfección la velocidad de las secuencias de acción. Su diseño de personajes es innovador, alejándose de las armaduras pesadas para optar por vestimentas ligeras, orgánicas y funcionales que refuerzan la sensación de movimiento constante. El uso del color es magistral: las paletas cromáticas varían desde los azules profundos y turquesas del océano hasta los tonos ocres y metálicos de las zonas industriales, creando una atmósfera inmersiva que narra tanto como el propio guion.

Narrativamente, la obra destaca por su ritmo. Pecqueur sabe cuándo dilatar el tiempo para permitir que el lector absorba la majestuosidad de los paisajes y cuándo acelerar la acción para transmitir la urgencia de la persecución. Aunque la serie se apoya en el viaje del héroe, evita los diálogos expositivos innecesarios, confiando en la narrativa visual para explicar las reglas de este mundo extraño. La relación entre los personajes evoluciona de forma orgánica, basada más en los actos y las decisiones bajo presión que en grandes discursos.

En resumen, *Tao Bang* es una pieza imprescindible para entender la evolución de la fantasía en el cómic europeo contemporáneo. Es una obra que desafía las etiquetas, ofreciendo una experiencia sensorial completa donde el diseño artístico y la solidez del guion trabajan al unísono. Sin recurrir a giros argumentales tramposos, la serie construye una épica sobre la libertad, el peso del pasado y la lucha individual contra sistemas de opresión masivos, todo ello enmarcado en

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