Tenax: El eco del acero en la distopía de Lorenzo Calza
Dentro del panorama del cómic europeo contemporáneo, y más específicamente en la tradición del *fumetto* italiano de ciencia ficción, *Tenax* se erige como una obra que amalgama con precisión el género *noir* con una distopía tecnológica de tintes ciberpunk. Escrita por Lorenzo Calza y apuntalada visualmente por artistas de la talla de Alessandro Poli, esta obra, publicada originalmente bajo el sello de Aurea Editoriale, propone una inmersión profunda en un futuro donde la humanidad ha sido desplazada por la eficiencia corporativa y la frialdad del silicio.
La trama nos sitúa en una megalópolis asfixiante, un entorno urbano que funciona como un organismo vivo y corrupto. En este escenario, el orden no es mantenido por la justicia, sino por el poder adquisitivo y la fuerza bruta de las grandes corporaciones que gobiernan desde las alturas. El protagonista, que da nombre a la serie, es un hombre cuyo pasado está fragmentado y cuya identidad parece haberse forjado en el crisol de la violencia y la supervivencia. Tenax no es el arquetipo del héroe desinteresado; es un "solucionador de problemas", un individuo que opera en las zonas grises de la legalidad, moviéndose con la misma soltura en los niveles más bajos de la ciudad que en las esferas de la alta traición corporativa.
El núcleo narrativo de la obra se centra en la deshumanización. A través de los ojos de Tenax, el lector explora un mundo donde los implantes cibernéticos y la biotecnología han dejado de ser herramientas de progreso para convertirse en grilletes de control social. La narrativa de Calza evita las explicaciones farragosas, optando por un estilo directo y seco, muy propio del género *hard-boiled*. La información se entrega a cuentagotas, obligando al lector a reconstruir el rompecabezas de la realidad de Tenax al mismo ritmo que el protagonista enfrenta sus propios demonios y las conspiraciones que amenazan con consumirlo.
Visualmente, el cómic es un ejercicio de atmósfera. El uso de las sombras y el diseño de producción de la ciudad evocan una sensación de claustrofobia constante. Los artistas logran transmitir la textura del metal oxidado, el brillo de las luces de neón sobre el asfalto mojado y la fatiga en los rostros de los personajes. No hay espacio para el optimismo en el dibujo; cada viñeta refuerza la idea de un mundo que ha agotado sus recursos naturales y morales. El diseño de Tenax, con su presencia imponente y su mirada cansada, sintetiza la esencia de la obra: la resistencia de la voluntad humana frente a un sistema que busca convertir todo en mercancía.
Uno de los puntos más fuertes de la propuesta es su capacidad para tratar temas filosóficos sin abandonar el ritmo de un *thriller* de acción. La obra cuestiona la naturaleza de la memoria y la validez de la experiencia individual en una era de datos manipulables. ¿Qué define a un hombre cuando sus recuerdos pueden ser editados y su cuerpo reemplazado por piezas de repuesto? Tenax se convierte así en un vehículo para explorar la alienación moderna, proyectada hacia un futuro extremo pero inquietantemente reconocible.
En resumen, *Tenax* es una pieza fundamental para los seguidores del cómic de ciencia ficción que buscan algo más que simples batallas espaciales o tecnología fantástica. Es una historia de calle, de supervivencia y de la búsqueda de una verdad esquiva en un laberinto de acero y traición. Su enfoque maduro, su guion sólido y su apartado artístico de primer nivel la posicionan como una obra de culto que disecciona las sombras del progreso humano con la precisión de un bisturí. Es, en última instancia, un recordatorio de que, incluso en el futuro más oscuro, la lucha por la propia identidad sigue siendo la batalla más importante de todas.