Doña Hincha y Silbato 1-3

Dentro del vasto ecosistema de la Escuela Bruguera, existen cabeceras y personajes que, aunque no alcanzaron la ubicuidad de Mortadelo o Zipi y Zape, definieron con precisión quirúrgica la idiosincrasia de la sociedad española de mediados del siglo XX. "Doña Hincha y Silbato", creación del prolífico y talentoso Gustavo Martínez Galante, más conocido como Schmidt, es uno de esos ejemplos brillantes de humor costumbrista pasado por el tamiz del *slapstick* más frenético. Esta serie, que encontró su hogar en revistas como *Pulgarcito* o *Din Dan*, se centra en una de las pasiones más viscerales del país: el fútbol, pero lo hace desde una perspectiva periférica y cómica.

La premisa de la obra es tan sencilla como efectiva, basándose en la confrontación eterna entre dos arquetipos perfectamente delineados. Por un lado, tenemos a Doña Hincha, una mujer de mediana edad, complexión robusta y una energía inagotable, cuya vida gira exclusivamente en torno a los colores de su equipo. No es una espectadora pasiva; es la encarnación del fanatismo más extremo, capaz de movilizar cielo y tierra para defender a sus jugadores o para castigar lo que ella considera injusticias deportivas. Su arma predilecta, más allá de sus pulmones, suele ser su paraguas o su bolso, herramientas que utiliza con una precisión cómica para impartir su propia justicia.

En el lado opuesto del espectro se encuentra Silbato, un árbitro de fútbol que personifica la desdicha y el infortunio. Silbato es físicamente el contrapunto de Doña Hincha: delgado, de aspecto frágil y perpetuamente nervioso. Su existencia es un ejercicio de supervivencia constante. En el universo de Schmidt, el árbitro no es solo el juez del juego, sino el chivo expiatorio de todas las frustraciones de la grada. Silbato intenta, a menudo de forma infructuosa, mantener la dignidad y el orden en un entorno que le es hostil por definición.

El núcleo narrativo de los números 1 al 3 de esta recopilación se centra en la persecución sistemática. La estructura de las historietas suele seguir un patrón de "gato y ratón" donde el campo de fútbol es solo el punto de partida. La genialidad de Schmidt reside en sacar el conflicto del estadio y llevarlo a la vida cotidiana: la calle, el mercado o el transporte público. Doña Hincha no descansa cuando termina el partido; si considera que Silbato ha perjudicado a su equipo con un penalti mal pitado o un fuera de juego inexistente, lo perseguirá hasta los confines del mundo para pedirle cuentas.

Visualmente, el cómic es una lección magistral de dinamismo. Schmidt posee un trazo vibrante, caracterizado por una expresividad exagerada que es marca de la casa Bruguera. Los personajes no solo se mueven, sino que parecen estallar en la página. El uso de las onomatopeyas, las líneas de movimiento y los símbolos visuales (estrellas para el dolor, gotas de sudor para la ansiedad) crean un lenguaje narrativo fluido que no necesita de grandes bloques de texto para transmitir la acción. La composición de las viñetas es ágil, diseñada para llevar al lector a un ritmo vertiginoso hacia el inevitable y catastrófico desenlace de cada aventura.

Otro aspecto fundamental de "Doña Hincha y Silbato" es su capacidad para retratar la catarsis colectiva que supone el fútbol. A través de Doña Hincha, el autor explora cómo el deporte permite a los individuos liberar tensiones y adoptar personalidades que en otros contextos serían inaceptables. Silbato, por su parte, representa la autoridad cuestionada, un tema recurrente en la España de la época, aunque siempre tratado desde la sátira blanca y el humor físico para evitar problemas con la censura.

En estos primeros volúmenes, el lector encontrará una sucesión de gags ingeniosos que exploran todas las variantes posibles del conflicto futbolístico. Desde los intentos de Silbato por disfrazarse para no ser reconocido por su perseguidora, hasta las elaboradas trampas que Doña Hincha prepara para interceptarlo. Es un cómic que celebra el absurdo y que, a pesar de su temática deportiva, es universal en su tratamiento de la obsesión humana y la resiliencia ante la adversidad. "Doña Hincha y Silbato" no es solo un cómic sobre fútbol; es un estudio humorístico sobre la pasión desmedida y el eterno papel del "sufridor" en la comedia humana.

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