Cyberforce Vol2

Cyberforce Vol. 2, publicada originalmente a partir de 1993 bajo el sello Top Cow de Image Comics, representa uno de los pilares fundamentales de la estética y la narrativa del cómic estadounidense de finales del siglo XX. Tras el éxito de la miniserie inicial (Vol. 1), Marc Silvestri expandió su universo en esta serie regular, consolidando una propuesta que fusiona el género de superhéroes con elementos del *cyberpunk*, la ciencia ficción distópica y el espionaje corporativo.

La premisa central de la obra se articula en torno a la lucha por la autonomía y la identidad frente a la deshumanización tecnológica. El relato nos presenta a un grupo de individuos con habilidades sobrehumanas, conocidos como mutantes, que han sido capturados y transformados en armas vivientes por la megacorporación Cyberdata. Esta entidad global, que opera por encima de cualquier gobierno, utiliza una tecnología de vanguardia para implantar componentes cibernéticos en sus sujetos, convirtiéndolos en S.H.O.C.s (*Special Hazardous Operations Cyborgs*). El conflicto principal surge cuando un grupo de estos operativos logra liberarse del control mental de la corporación, formando la resistencia conocida como Cyberforce.

El núcleo narrativo de este segundo volumen se centra en las consecuencias de esa rebelión. Los protagonistas no solo deben enfrentarse a las fuerzas militares de Cyberdata, que busca recuperar su "propiedad" a toda costa, sino que también deben lidiar con el trauma psicológico y físico de sus transformaciones. La serie profundiza en la naturaleza de los "Brain Boxes", dispositivos implantados en sus cerebros para asegurar la lealtad, y cómo la eliminación de estos deja secuelas en la psique de los héroes.

El equipo está liderado por Stryker, un estratega nato con cuatro brazos cibernéticos que aporta la disciplina táctica necesaria para la supervivencia del grupo. Junto a él, encontramos personajes con una iconografía visual muy potente: Ripclaw, cuya naturaleza feral y garras metálicas ocultan una profunda espiritualidad; Cyblade, una mutante capaz de generar energía psiónica en forma de cuchillas; Velocity, la joven velocista que representa la inocencia perdida en un mundo de metal; y Heatwave, un exmilitar con la capacidad de proyectar plasma. La dinámica del grupo es tensa, marcada por la desconfianza mutua y el miedo compartido a volver a ser esclavizados.

A nivel de guion y estructura, *Cyberforce Vol. 2* se aleja de las estructuras episódicas simples para construir una trama de largo recorrido. La narrativa explora la corrupción sistémica, donde Cyberdata no es solo un villano con planes de dominación mundial, sino una representación del capitalismo descontrolado y la ética científica inexistente. Los arcos argumentales suelen involucrar misiones de infiltración, rescate de otros mutantes y la búsqueda de aliados en un mundo que los ve como monstruos o como activos financieros.

Visualmente, el cómic es un exponente máximo del estilo Image de los años 90. El dibujo de Marc Silvestri, complementado posteriormente por artistas como David Finch, se caracteriza por un nivel de detalle obsesivo en la representación de la tecnología. Los diseños de los personajes mezclan anatomías hipertrofiadas con intrincados circuitos, cables y placas de blindaje, creando una estética "tecno-orgánica" que definió la época. El uso de las sombras y la composición de las páginas buscan maximizar el impacto visual y el dinamismo de las escenas de acción, que son frecuentes y de una escala cinematográfica.

En resumen, *Cyberforce Vol. 2* es una obra que examina la intersección entre la carne y la máquina. A través de su trama de resistencia corporativa, ofrece una visión cruda sobre la pérdida de la privacidad y la integridad física en un futuro donde el cuerpo humano es visto como una plataforma de hardware actualizable. Es una lectura esencial para comprender la evolución del cómic independiente americano y la consolidación del universo

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