Lost Soldiers

Lost Soldiers, escrita por Aleš Kot e ilustrada por Luca Casalanguida, es una obra que se sitúa en la intersección del género bélico, el *noir* criminal y el estudio psicológico de la violencia. Publicada por Image Comics, esta miniserie de cinco números se aleja de las glorificaciones patrióticas habituales para ofrecer una visión descarnada, nihilista y profundamente humana de lo que significa ser un soldado cuando la guerra nunca termina, sino que simplemente cambia de escenario.

La narrativa de la obra se estructura a través de una dualidad temporal que conecta dos conflictos aparentemente distintos pero unidos por el mismo hilo de sangre y trauma. Por un lado, nos traslada a 1969, en plena Guerra de Vietnam, donde seguimos a un trío de soldados —Burke, Kowalski y Hawkins— mientras navegan por el horror de la selva y la deshumanización del combate. Por otro lado, la trama salta cuarenta años hacia el futuro, situándose en 2009 en la frontera entre El Paso y Ciudad Juárez. Aquí, los mismos protagonistas, ahora convertidos en mercenarios y contratistas privados envejecidos, se ven inmersos en la brutal guerra contra el narcotráfico.

El guion de Aleš Kot utiliza esta estructura no lineal para explorar cómo el pasado dicta el presente. No se trata de una simple comparación de tácticas militares, sino de una disección de la psique de hombres que han sido moldeados por la violencia hasta el punto de no saber funcionar fuera de ella. La transición de la jungla vietnamita al desierto fronterizo sirve para subrayar la tesis de la obra: la guerra es un ciclo perpetuo. Los enemigos cambian, las ideologías mutan, pero el acto de matar y la erosión del alma permanecen constantes.

A nivel de caracterización, *Lost Soldiers* evita los arquetipos heroicos. Burke, el eje central del relato, es un hombre consumido por sus recuerdos y por una lealtad inquebrantable hacia sus compañeros, una lealtad que a menudo roza lo patológico. La dinámica entre los tres protagonistas es tensa y está cargada de silencios significativos; son hombres que se conocen demasiado bien, unidos por secretos compartidos en el barro de Vietnam que resurgen con una fuerza devastadora en el calor asfixiante de Juárez.

El apartado visual de Luca Casalanguida es fundamental para transmitir la atmósfera opresiva del cómic. Su estilo, caracterizado por un uso intensivo de las sombras y un trazo sucio pero preciso, evoca el mejor *noir* contemporáneo. Casalanguida logra que el lector sienta el sudor, el polvo y la claustrofobia tanto de la maleza densa como de las calles peligrosas de la frontera. El color de Heather Moore complementa perfectamente este trabajo, utilizando paletas cromáticas diferenciadas: verdes y marrones orgánicos para el pasado, y tonos amarillentos, anaranjados y eléctricos para el presente, creando una disonancia visual que refuerza la desorientación de los personajes.

Uno de los puntos más fuertes de la obra es su tratamiento de la violencia. En *Lost Soldiers*, el conflicto no es coreográfico ni estético; es repentino, feo y definitivo. Kot y Casalanguida no escatiman en mostrar las consecuencias físicas y mentales de los enfrentamientos, tratando la acción con una frialdad clínica que resulta mucho más impactante que cualquier exceso gratuito. La obra reflexiona sobre la "guerra eterna" y cómo el complejo militar-industrial utiliza a los hombres como piezas desechables, dejándolos a la deriva una vez que su utilidad ha expirado, solo para que ellos mismos busquen el siguiente campo de batalla por pura inercia existencial.

En conclusión, *Lost Soldiers* es un cómic denso y exigente que requiere una lectura atenta. Es una meditación sombría sobre la masculinidad tóxica, el trauma no resuelto y la pérdida de la inocencia a escala global. No busca ofrecer respuestas reconfortantes ni redenciones fáciles; en su lugar, presenta un retrato honesto y brutal de soldados que, aunque sobrevivieron físicamente a sus batallas, se perdieron irremediablemente en ellas hace mucho tiempo. Es una pieza esencial para los seguidores del cómic bélico moderno que prefieren la profundidad temática y la atmósfera densa por encima del espectáculo superficial.

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