Publicado originalmente en 2016 por Archie Comics para conmemorar el vigesimoquinto aniversario de la franquicia, *Sonic – Mega Drive* no es solo un cómic conmemorativo, sino una carta de amor técnica y visual a la era de los 16 bits. Bajo la dirección creativa del guionista Ian Flynn y el arte de Tyson Hesse, esta obra se aleja de las densas y a menudo complejas continuidades de la serie regular de Archie para ofrecer una experiencia pura, centrada en la estética y el dinamismo que definieron a Sonic el Erizo en la consola Sega Mega Drive/Genesis.
La premisa narrativa de *Sonic – Mega Drive* es deliberadamente directa, emulando la estructura de los videojuegos clásicos. El Dr. Eggman, el eterno antagonista, ha puesto en marcha un nuevo y ambicioso plan para consolidar su dominio sobre el mundo. En esta ocasión, su invención definitiva es el "Mega Drive", un motor de proporciones colosales que requiere una fuente de energía masiva para ser activado. Para lograr su objetivo, el villano se lanza a la búsqueda de las siete Esmeraldas del Caos, los artefactos legendarios que han sido el motor de conflicto central de la saga desde sus inicios.
La historia comienza con Sonic en su estado más elemental: un héroe impulsado por la libertad y la velocidad. Sin embargo, a diferencia de otras interpretaciones más solitarias, *Mega Drive* destaca por reunir al núcleo clásico de personajes. Sonic no tarda en unir fuerzas con Tails, su inseparable y brillante compañero; Knuckles, el guardián de la Master Emerald cuya fuerza bruta es indispensable; y Amy Rose, quien aquí recupera su diseño clásico y su característico martillo Piko Piko, aportando una energía vital al grupo.
El desarrollo de la trama sigue una estructura episódica que evoca la progresión por "Zonas". Los protagonistas deben navegar a través de diversos entornos que, aunque nuevos, resultan inmediatamente familiares para cualquier entusiasta de la era de los 90. El guion de Ian Flynn brilla por su capacidad de síntesis; no hay diálogos excesivos ni monólogos internos que ralenticen la acción. La narrativa se apoya en la interacción física y en la química inmediata entre los cuatro héroes, quienes deben combinar sus habilidades únicas para superar los obstáculos y los "badniks" que Eggman despliega en su camino.
El aspecto más sobresaliente de este cómic es, sin duda, el apartado visual de Tyson Hesse. Hesse logra capturar la esencia del "Sonic Clásico" (el diseño más redondeado y bajo de estatura) y dotarlo de una expresividad moderna y fluida. El dibujo no es estático; cada viñeta parece estar en constante movimiento, utilizando líneas de acción y una composición de página que imita la velocidad frenética del juego. Los colores son vibrantes y saturados, respetando la paleta técnica de la consola original pero aprovechando las capacidades de la impresión moderna para dar profundidad a los escenarios.
A medida que la búsqueda de las Esmeraldas del Caos avanza, el cómic explora la escala de la amenaza de Eggman. El "Mega Drive" no es solo una máquina, sino un símbolo de la era que el cómic intenta homenajear. La tensión aumenta de forma orgánica mientras el equipo se infiltra en las bases del doctor, enfrentándose a ingenios mecánicos que rinden tributo a los jefes finales de los títulos de 1991 a 1994.
*Sonic – Mega Drive* funciona como una puerta de entrada perfecta tanto para nuevos lectores como para veteranos. Para los primeros, ofrece una aventura autoconclusiva, vibrante y fácil de seguir. Para los segundos, es un ejercicio de nostalgia ejecutado con una precisión quirúrgica, libre de las complicaciones de los "reboots" o cruces de dimensiones. Es una obra que entiende que la identidad de Sonic reside en el impulso hacia adelante, en la amistad frente a la mecanización y en el espectáculo visual de un mundo lleno de color y peligro.
En resumen, este cómic es una destilación de la fórmula original de Sega: velocidad, diseño de personajes icónico y una lucha eterna contra la tiranía tecnológica, todo presentado con una calidad artística que redefine cómo debe