Grand Prix

Grand Prix, la obra magna del autor belga Marvano (Mark Van Oppen), es mucho más que un cómic sobre automovilismo; es una crónica histórica rigurosa y visualmente deslumbrante sobre el periodo de entreguerras, centrada en el ascenso y la caída de los mitos de la velocidad en una Europa que se precipitaba hacia el abismo. Publicada originalmente como una trilogía (*Renaissance*, *Rosemeyer!* y *Adieu*), esta obra se consagra como un referente del noveno arte por su capacidad para entrelazar la precisión técnica de la ingeniería mecánica con la complejidad sociopolítica de los años 30.

La narrativa arranca en 1933, un año crucial donde convergen dos fenómenos destinados a cambiar el mundo: el nacimiento de la era moderna de los Grandes Premios y el ascenso de Adolf Hitler al poder en Alemania. Marvano utiliza el asfalto como un escenario donde se proyectan las ambiciones del Tercer Reich. El régimen nazi, consciente del valor propagandístico del deporte, decide subvencionar generosamente a las firmas Mercedes-Benz y Auto Union para demostrar la supuesta superioridad técnica y racial aria. Es aquí donde nacen las legendarias "Flechas de Plata", máquinas que desafiaban las leyes de la física y que convirtieron a los pilotos en los nuevos gladiadores del siglo XX.

El guion se estructura a través de las vidas de figuras históricas reales, tratadas con un respeto documental asombroso. El protagonismo recae principalmente en tres figuras: el veterano y metódico Rudolf Caracciola, el joven y carismático Bernd Rosemeyer, y el legendario piloto italiano Tazio Nuvolari. A través de sus ojos, el lector no solo presencia la evolución de los motores y la aerodinámica, sino también el dilema moral de unos deportistas atrapados entre su pasión por la velocidad y la instrumentalización de sus logros por parte de un estado totalitario. Marvano evita los maniqueísmos, mostrando a hombres que, en su mayoría, solo querían correr, pero que terminaron siendo los rostros visibles de una maquinaria política que despreciaban o, en el mejor de los casos, ignoraban.

Visualmente, *Grand Prix* es una lección de maestría en la "línea clara" contemporánea. Marvano, conocido por su trabajo en *La guerra interminable*, despliega un nivel de detalle obsesivo. Cada coche, desde el Mercedes W25 hasta el imponente Auto Union Type C de motor central, está dibujado con una exactitud técnica que deleitará a los entusiastas del motor. Los circuitos de la época, como el peligroso Nürburgring (el "Infierno Verde"), el trazado urbano de Mónaco o las rectas infinitas de Avus, están recreados con una ambientación que transporta al lector al rugido de los motores de 16 cilindros y al olor a aceite y caucho quemado.

La obra no se limita a las pistas. La trama se desplaza con fluidez hacia los despachos de Berlín, los salones de la alta sociedad europea y los hogares de los pilotos, donde las tensiones personales y los romances se ven ensombrecidos por la sombra creciente de la esvástica. El autor logra transmitir una sensación de fatalismo inminente; mientras los coches baten récords de velocidad, el mundo se encamina hacia una guerra que hará que esas hazañas parezcan triviales.

En conclusión, *Grand Prix* es un cómic imprescindible que trasciende el género deportivo. Es un estudio sobre la ambición humana, la ética en el deporte y la pérdida de la inocencia de una generación. Marvano consigue que el lector sienta la adrenalina de la competición y, al mismo tiempo, el frío escalofrío de la historia. Una obra densa, documentada y estéticamente impecable que funciona como un testamento de una era donde la vida se medía en segundos y el honor se jugaba en cada curva, antes de que el estruendo de los motores fuera sustituido por el de los cañones.

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