*Defex* es una obra que se sitúa en un punto de inflexión interesante dentro de la industria del cómic estadounidense de principios de los años 2000. Publicada originalmente por Image Comics en 2004, la serie nació bajo el sello Aftermath, una iniciativa que buscaba explorar las consecuencias inmediatas de un evento catastrófico global en un universo compartido. La serie cuenta con un equipo creativo de alto nivel: el guion corre a cargo del veterano Marv Wolfman, una leyenda viva responsable de hitos como *The New Teen Titans* y *Crisis on Infinite Earths*, mientras que el apartado visual es liderado por Stefano Caselli, cuyo estilo dinámico y detallado comenzaba a despuntar antes de su consolidación en las grandes editoriales.
La premisa de *Defex* se aleja deliberadamente de los tropos heroicos tradicionales para adentrarse en el terreno de la ciencia ficción con tintes de horror corporal y drama juvenil. La historia se centra en un grupo de cinco estudiantes de la Universidad de Miami, jóvenes brillantes pero con sus propias inseguridades y conflictos personales, que se ven envueltos en un experimento científico clandestino que sale terriblemente mal. A diferencia de otras historias de origen donde el accidente otorga capacidades asombrosas y estéticamente agradables, en *Defex* el resultado es, como indica su nombre, defectuoso.
El núcleo narrativo gira en torno a la idea de la imperfección biológica. Tras ser expuestos a una fuente de energía desconocida vinculada al evento "Aftermath", los protagonistas desarrollan habilidades sobrehumanas, pero estas no vienen acompañadas de la perfección física de los superhéroes clásicos. Sus cuerpos reaccionan de manera violenta y errática; los poderes son inestables, dolorosos y, en muchos casos, grotescos. Esta "evolución fallida" convierte a los personajes no en salvadores, sino en anomalías que deben luchar primero por su propia supervivencia y luego por entender en qué se han convertido.
Marv Wolfman utiliza este escenario para explorar la psicología del trauma y la alienación. Los protagonistas —Anton, el líder reacio; y sus compañeros— no solo deben lidiar con las agencias gubernamentales y corporaciones que desean capturarlos para estudiar sus mutaciones, sino también con el rechazo social y la pérdida de su identidad previa. El cómic se enfoca en la desmitificación del superpoder: aquí, tener una habilidad especial es una carga física y mental que desmorona la vida cotidiana de los estudiantes.
Visualmente, Stefano Caselli logra capturar la crudeza de la situación. Su diseño de personajes enfatiza la naturaleza "defectuosa" de sus poderes, utilizando líneas cinéticas y una narrativa visual que resalta la incomodidad de los cuerpos en transformación. El entorno de Miami, con su luz brillante y ambiente universitario, contrasta fuertemente con la oscuridad de los laboratorios y la fealdad de las mutaciones, creando una atmósfera de tensión constante.
El conflicto principal de la serie no se limita a la lucha contra un villano específico, sino que se extiende a la lucha contra el propio cuerpo y contra un sistema que ve a estos jóvenes como activos biológicos o errores que deben ser eliminados. La trama profundiza en temas como la ética científica, la manipulación genética y la pérdida de la inocencia en un mundo que ha cambiado irrevocablemente tras un evento de escala masiva.
En resumen, *Defex* es una propuesta de deconstrucción del género que se sitúa en la periferia de los universos superheroicos convencionales. Es una historia sobre la supervivencia en los márgenes de la ciencia, donde el heroísmo es sustituido por la necesidad de mantener la humanidad en medio de una transformación física no deseada. Para el lector interesado en relatos que mezclan la ciencia ficción dura con el drama de personajes y una estética visual impactante, esta obra representa un ejercicio fascinante sobre las consecuencias imprevistas del poder.