Mocambo o la Aventura

Mocambo o la Aventura, obra del maestro Alfonso Font, representa uno de los hitos más depurados del cómic de aventuras europeo de la década de los 80. Publicada originalmente de forma serializada en revistas como *Cimoc*, esta obra no solo es un ejercicio de género, sino una deconstrucción del mito del aventurero clásico, pasada por el tamiz del desencanto y el realismo sucio que caracterizó a la historieta adulta española de la época.

La narrativa nos presenta a Mocambo, un protagonista que se aleja de los cánones del héroe invulnerable. Es un hombre de mediana edad, de aspecto cansado y mirada cínica, que sobrevive en entornos tropicales y fronterizos donde la ley es una sugerencia y la moral una moneda de cambio. A diferencia de otros iconos del género, Mocambo no busca la gloria ni posee un código de honor inquebrantable; su motor es la supervivencia y, en ocasiones, una inercia existencial que lo empuja a involucrarse en asuntos ajenos, generalmente turbios.

La trama se desarrolla en un escenario que evoca las repúblicas bananeras y los puertos olvidados de la mano de Dios. Font construye una atmósfera densa, cargada de humedad, sudor y humo de tabaco. El cómic articula una serie de peripecias que involucran a mercenarios, traficantes de armas, políticos corruptos y mujeres que, lejos de ser meras comparsas, poseen una agencia y una peligrosidad que igualan a la del protagonista. La "Aventura" a la que hace referencia el título no es una invitación romántica al descubrimiento, sino una trampa inevitable, un estado mental del que el personaje no puede —o no quiere— escapar.

Desde el punto de vista técnico, Alfonso Font despliega en estas páginas la plenitud de su talento. Su dibujo se caracteriza por un trazo orgánico y vibrante, capaz de dotar de una textura casi táctil a los elementos del entorno. El uso de las sombras y las masas de negro es magistral, creando contrastes que refuerzan la ambigüedad de las situaciones. Font no necesita grandes alardes pirotécnicos para narrar la acción; su dominio del ritmo cinematográfico le permite transitar de la calma tensa de un diálogo en una cantina a la violencia súbita de una emboscada con una fluidez asombrosa.

El diseño de personajes merece una mención aparte. Mocambo está dibujado con una expresividad que transmite años de derrotas y pequeñas victorias. Sus rasgos, marcados por el clima y el alcohol, lo convierten en un personaje profundamente humano. Los escenarios, por su parte, no son simples fondos decorativos. La selva, los hoteles decadentes y los muelles oxidados actúan como personajes mudos que condicionan el comportamiento de los protagonistas, asfixiándolos o dándoles un refugio temporal.

El guion, también a cargo de Font, destaca por su economía de palabras. Los diálogos son afilados, directos y cargados de subtexto. El autor confía en la inteligencia del lector y en la capacidad narrativa de sus imágenes, permitiendo que los silencios y las miradas narren tanto como los globos de texto. Existe un trasfondo de crítica social y política implícita en la obra: la explotación de los recursos, el post-colonialismo y la amoralidad del capitalismo salvaje en territorios sin ley son temas que subyacen en cada capítulo.

En conclusión, Mocambo o la Aventura es una pieza fundamental para entender la evolución del cómic de autor en España. Alfonso Font logra equilibrar el entretenimiento puro con una reflexión melancólica sobre la condición humana. Es un cómic que se lee con el sabor del salitre en los labios y que deja una huella duradera por su honestidad visual y narrativa. No es solo una historia de tipos duros en lugares exóticos; es un retrato magistral de la soledad del individuo frente a un mundo que ha perdido la brújula moral, servido con un apartado gráfico que sigue siendo una lección de narrativa secuencial décadas después de su creación.

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