Historia de Andalucia

La obra "Historia de Andalucía", publicada originalmente a principios de la década de los 80 por la editorial Roasa, representa uno de los hitos más ambiciosos y significativos del cómic educativo y regionalista en España. Surgida en un contexto sociopolítico crucial —la Transición española y el proceso autonómico andaluz—, esta serie de fascículos no solo buscaba informar, sino construir una identidad visual para un pueblo en busca de sus raíces. Como experto en el medio, es necesario analizar esta obra desde su estructura narrativa, su despliegue artístico y su valor como documento histórico-cultural.

El proyecto fue coordinado con una ambición enciclopédica, contando con guiones de figuras como Manuel Barrios y el asesoramiento de historiadores, lo que garantiza un rigor documental poco común en las publicaciones de quiosco de la época. Sin embargo, el alma de la obra reside en su apartado gráfico, donde destaca la labor de maestros del dibujo como Luis Bermejo, cuyo estilo realista y detallado eleva el cómic por encima del simple panfleto didáctico.

La estructura de la obra es cronológica y se divide en una serie de volúmenes que abarcan desde la formación geológica del territorio y la prehistoria hasta la consecución de la autonomía en la era moderna. El cómic utiliza un recurso narrativo clásico pero efectivo: una voz en off o, en ocasiones, personajes que actúan como hilos conductores para guiar al lector a través de los siglos. Este enfoque permite que la transición entre épocas —de la mítica Tartessos a la Bética romana, y del esplendor de Al-Andalus a la Reconquista— se sienta fluida y coherente.

Visualmente, "Historia de Andalucía" es una lección de narrativa gráfica clásica. Los artistas emplean una composición de página que alterna grandes viñetas panorámicas, ideales para retratar batallas épicas o la majestuosidad arquitectónica de la Mezquita de Córdoba y la Alhambra, con secuencias más dinámicas que muestran la vida cotidiana de las clases populares. El uso del color es fundamental; se aleja de los tonos planos para buscar una atmósfera que capture la luz característica del sur, utilizando paletas cálidas y terrosas que refuerzan la conexión con el territorio.

Uno de los mayores aciertos del guion es su capacidad para evitar el tono excesivamente árido de los libros de texto. Aunque el objetivo es pedagógico, la obra se detiene en los conflictos humanos, las intrigas palaciegas y las luchas sociales. Se presta especial atención a los periodos de crisis y transformación, como la crisis del siglo XVII o el bandolerismo romántico, tratando estos temas con una madurez narrativa que respeta la inteligencia del lector, ya sea este joven o adulto. El cómic no rehúye la complejidad de la identidad andaluza, mostrando las sucesivas capas de civilizaciones que han moldeado la región.

En cuanto al dibujo de personajes, existe un esfuerzo notable por dotar de humanidad a las figuras históricas. Reyes, filósofos, campesinos y revolucionarios son retratados con una expresividad que huye del estatismo. La documentación en cuanto a vestuario, armamento y urbanismo es exhaustiva, lo que convierte cada página en una ventana fidedigna al pasado. La influencia de la escuela de cómic española de los años 70 y 80 es evidente, con un trazo seguro y un entintado que aporta volumen y profundidad a las escenas.

En conclusión, "Historia de Andalucía" es una obra fundamental para entender la evolución del cómic como herramienta de divulgación en España. Logra equilibrar la épica de los grandes acontecimientos con la sensibilidad de la microhistoria, todo ello bajo un envoltorio visual de primer nivel. Es un testimonio de una época en la que el noveno arte se puso al servicio de la recuperación de la memoria colectiva, logrando un producto que, décadas después,

Deja un comentario