The Normals: La fragilidad de la perfección sintética
Dentro del panorama del cómic independiente contemporáneo, AfterShock Comics se ha consolidado como una editorial capaz de albergar propuestas que desafían los tropos tradicionales del género. Una de sus obras más introspectivas y tensas es *The Normals*, escrita por Adam Glass (*Suicide Squad*, *Teen Titans*) e ilustrada por Dennis Calero (*X-Men Noir*). Esta obra se aleja de las epopeyas de superhéroes para sumergirse en un thriller de ciencia ficción que cuestiona la esencia misma de la identidad, la familia y la realidad programada.
La premisa de *The Normals* nos presenta a Jack, un hombre que encarna el ideal del sueño americano. Vive en una casa perfecta en los suburbios, tiene un trabajo estable, una esposa devota, dos hijos y un perro. Su vida es, por definición, "normal". Sin embargo, esta normalidad es una fachada meticulosamente construida. El conflicto estalla cuando Jack descubre una verdad devastadora: él y su familia no son seres humanos biológicos, sino formas de vida artificiales, "Normals", diseñados y programados para habitar una simulación de vida cotidiana bajo la vigilancia de una corporación enigmática.
A partir de este descubrimiento, la narrativa se transforma en una carrera frenética contra el tiempo. Jack se da cuenta de que su existencia tiene una fecha de caducidad y que, al haber tomado conciencia de su naturaleza, se ha convertido en una anomalía dentro del sistema. La trama se centra en su lucha desesperada por salvar a su familia de ser "reseteada" o eliminada por sus creadores, quienes ven en ellos simples activos tecnológicos defectuosos en lugar de individuos con voluntad propia.
Uno de los puntos más fuertes del guion de Adam Glass es cómo maneja la paranoia y el dilema moral. A medida que Jack huye con su familia, el lector se ve obligado a reflexionar sobre qué es lo que realmente nos define como humanos. Si los recuerdos de Jack son implantados, pero el amor que siente por sus hijos es procesado como real, ¿es ese sentimiento menos válido que el de un humano biológico? La obra explora la angustia existencial de un hombre que debe proteger a seres que, técnicamente, son máquinas, pero que para él representan todo su mundo.
El apartado visual de Dennis Calero es fundamental para establecer la atmósfera de la serie. Calero utiliza un estilo realista con un fuerte uso de las sombras y una paleta de colores que oscila entre la calidez nostálgica del hogar suburbano y la frialdad clínica de la tecnología que los acecha. Su trazo logra transmitir la vulnerabilidad de los personajes; a pesar de ser seres sintéticos, sus expresiones faciales están cargadas de un miedo y una determinación profundamente humanos. El diseño de los antagonistas y de la tecnología corporativa refuerza la sensación de una vigilancia omnipresente y desalmada.
*The Normals* no se limita a ser un cómic de persecución. Es una crítica mordaz a la artificialidad de la sociedad moderna y a la obsesión por alcanzar estándares de vida prefabricados. La serie utiliza la ciencia ficción como un espejo para examinar cómo las estructuras de poder pueden manipular la percepción de la realidad para mantener el control. La tensión narrativa se mantiene constante, ya que Jack no solo debe enfrentarse a fuerzas externas, sino también a la posibilidad de que su propia mente y la de sus seres queridos se vuelvan en su contra debido a su programación.
En conclusión, *The Normals* es una pieza esencial para los lectores que buscan historias que mezclen la acción con la reflexión filosófica. Adam Glass y Dennis Calero logran construir un universo donde lo artificial se siente dolorosamente real, entregando una obra que, sin necesidad de grandes artificios, golpea directamente en el núcleo de lo que significa pertenecer a algo y luchar por la autonomía en un mundo que prefiere que sigamos siendo, simplemente, normales. Es un thriller psicológico que demuestra que, a veces, el mayor acto de rebelión es simplemente negarse a ser borrado.