Angel – Only Human

Angel: Only Human es una miniserie de cinco números publicada por la editorial IDW Publishing en 2009, que se integra dentro de la continuidad oficial del "Buffyverso" tras la finalización de la serie de televisión. Escrita por Scott Tipton y con el arte de David Messina, esta obra se aleja del protagonismo directo del vampiro con alma para poner el foco en dos de los personajes más complejos y transformados de la franquicia: Charles Gunn e Illyria.

La narrativa se sitúa cronológicamente después de los eventos de *Angel: After the Fall*. Tras la restauración de Los Ángeles y el regreso de la ciudad a la realidad convencional, los personajes se encuentran lidiando con las secuelas físicas y psicológicas de la batalla contra los Socios Senior. Charles Gunn, quien pasó gran parte de la crisis convertido en un vampiro sin alma y actuando como un antagonista trágico, ha recuperado su humanidad, pero carga con un peso insoportable de culpa. Por otro lado, Illyria, el antiguo y poderoso demonio que habita el cuerpo de Winifred Burkle, se encuentra en un estado de vulnerabilidad inédito; sus poderes están fluctuando y su esencia divina se ve cada vez más contaminada por las emociones y limitaciones de la forma humana que ocupa.

La premisa de la obra es, esencialmente, una *road movie* espiritual y de redención. Gunn e Illyria, una pareja improbable unida por su mutua alienación y la pérdida de su identidad previa, deciden abandonar Los Ángeles en busca de un propósito. Gunn busca desesperadamente una forma de expiar sus pecados y reconciliarse con el hombre que solía ser antes de su caída, mientras que Illyria intenta comprender su lugar en un mundo que ya no domina y que la obliga a experimentar sensaciones humanas que desprecia pero que no puede ignorar.

El conflicto central se dispara cuando su viaje los lleva a encontrarse con un viejo enemigo de la primera temporada de la serie de televisión: "The Scourge" (La Plaga). Este grupo de demonios de sangre pura, conocidos por su fanatismo y su odio hacia cualquier ser que posea rastro de humanidad o mestizaje, sirve como el antagonista perfecto para esta historia. El regreso de La Plaga no es un mero ejercicio de nostalgia; funciona como un espejo temático para los protagonistas. Mientras los villanos buscan la pureza absoluta a través del exterminio, Gunn e Illyria representan la impureza, la transición y la lucha por definir qué significa ser "humano" más allá de la biología.

A nivel de guion, Scott Tipton logra capturar con precisión las voces de los personajes. El diálogo de Illyria mantiene esa cadencia arcaica y melancólica que la caracteriza, mientras que la lucha interna de Gunn se siente orgánica y dolorosa. La dinámica entre ambos es el núcleo del cómic: una mezcla de desconfianza, necesidad mutua y una extraña forma de respeto nacida del hecho de que ambos son supervivientes de sus propias transformaciones.

El apartado visual de David Messina es fundamental para el tono de la obra. Su estilo es detallado y dinámico, con una capacidad notable para capturar el parecido de los actores originales (J. August Richards y Amy Acker) sin que el dibujo se sienta estático o excesivamente referencial. Messina destaca especialmente en la representación de los poderes de Illyria y en la atmósfera sombría de los encuentros con La Plaga, utilizando una narrativa visual que refuerza la sensación de aislamiento de los protagonistas.

En resumen, *Angel: Only Human* es una pieza esencial para los seguidores de la mitología de Angel que buscan profundidad en el desarrollo de personajes secundarios. El cómic explora la redención no como un destino, sino como un proceso arduo y a menudo violento. Al centrarse en la humanidad recuperada de uno y la divinidad perdida de la otra, la obra ofrece una reflexión introspectiva sobre la identidad y el sacrificio, todo ello enmarcado en una trama de acción sobrenatural que expande de manera coherente el universo creado por Joss Whedon. Es una historia sobre el costo de sobrevivir y la dificultad de vivir con las decisiones tomadas en la oscuridad.

Deja un comentario