The Tick: Big Blue Destiny representa un capítulo fundamental en la historia editorial del carismático y absurdo héroe azul creado originalmente por Ben Edlund. Publicada por New England Comics (NEC) a finales de los años 90, concretamente entre 1997 y 1998, esta serie limitada de cinco números se sitúa en un momento de transición crucial para la franquicia. Tras el éxito masivo de la serie animada y el impacto de las primeras etapas del cómic independiente, esta obra asume la difícil tarea de expandir la mitología de un personaje que, por definición, carecía de un pasado claro o una lógica interna coherente.
Bajo la dirección creativa de Eli Stone, quien se encargó tanto del guion como de gran parte del dibujo (con colaboraciones de artistas como Sean Wang), *Big Blue Destiny* se aleja ligeramente de la parodia episódica pura para intentar construir una narrativa más cohesionada, aunque sin abandonar nunca el surrealismo y la sátira que definen a The Tick. La premisa central de la serie gira en torno a una de las preguntas más persistentes y, a la vez, irrelevantes del universo del personaje: ¿De dónde viene realmente The Tick?
La historia comienza con The Tick y su fiel e inseparable compañero Arthur enfrentándose a la rutina diaria de proteger "The City". Sin embargo, la narrativa pronto se ve interrumpida por elementos que sugieren que la existencia de nuestro protagonista no es un accidente biológico o un simple delirio de grandeza, sino parte de un diseño cósmico mucho mayor. El título de la obra no es casual; la "Gran Mansedumbre Azul" o el "Gran Destino Azul" se presenta como una fuerza casi mística que parece guiar los pasos del héroe, sugiriendo que él es el eje central de una profecía de proporciones épicas.
A diferencia de otras etapas donde el humor nace de la incompetencia de los villanos, en *Big Blue Destiny* el conflicto surge de la propia naturaleza existencial de The Tick. La serie introduce personajes y organizaciones que afirman conocer la verdad sobre su origen, planteando la posibilidad de que el héroe sea una entidad enviada para cumplir un propósito específico en la Tierra. Este enfoque permite a Eli Stone parodiar los tropos de los "eventos cósmicos" y las "historias de origen" que dominaban los cómics de Marvel y DC en aquella época, pero manteniendo siempre el tono de farsa.
Arthur, el contrapunto racional y a menudo angustiado, desempeña un papel vital en esta entrega. Mientras The Tick abraza el caos y las revelaciones místicas con su habitual entusiasmo ciego y falta de comprensión, Arthur intenta desesperadamente mantener los pies en la tierra, actuando como el ancla emocional del lector. La dinámica entre ambos se profundiza, mostrando que, más allá de la comedia, existe una dependencia mutua necesaria para sobrevivir a las amenazas cada vez más extrañas que acechan a la ciudad.
Visualmente, *Big Blue Destiny* es una delicia para los aficionados al estilo de los 90. El dibujo de Eli Stone captura la masividad física de The Tick, presentándolo como una fuerza de la naturaleza casi imparable, pero con una expresividad facial que refuerza su inocencia infantil. El diseño de los nuevos villanos y de los escenarios cósmicos mantiene esa estética "indie" detallada pero exagerada, que se aleja del realismo para abrazar la caricatura de acción. El uso de las sombras y la composición de las viñetas ayudan a elevar la sensación de que, a pesar de ser una comedia, los riesgos para el universo son, de alguna manera, reales.
Uno de los mayores logros de esta serie es cómo maneja el concepto del "Destino". En lugar de dar respuestas masticadas que podrían arruinar el misterio del personaje, Stone juega con la ambigüedad. Se presentan pistas sobre un posible origen extraterrestre o dimensional, pero siempre se filtran a través de la lente del absurdo. Esto permite que la serie funcione como una deconstrucción del género de superhéroes: mientras otros héroes sufren por su pasado, The Tick simplemente lo atraviesa con un grito de guerra y una sonrisa, demostrando que el destino es lo que uno hace en el presente, especialmente si ese presente incluye golpear el mal.
En resumen, *The Tick: Big Blue Destiny* es una lectura esencial para entender la evolución del personaje fuera de la sombra de su creador original. Es una obra que respeta el espíritu de Ben Edlund mientras intenta dotar al universo de una escala más ambiciosa. Para el lector, ofrece una mezcla perfecta de acción desenfrenada, diálogos brillantes cargados de verborrea heroica sin sentido y una reflexión satírica sobre lo que significa ser un "elegido". Es, en esencia, un viaje hacia el corazón del misterio azul, donde la respuesta más probable es que no hay ninguna respuesta, y eso es precisamente lo que hace que The Tick sea único.