Darkman vs Army of Darkness

Darkman vs. Army of Darkness es una miniserie de cinco números publicada por la editorial Dynamite Entertainment entre finales de 2006 y principios de 2007. Este crossover representa un hito para los entusiastas del cine de culto, ya que une las dos franquicias más emblemáticas creadas por el director Sam Raimi: el trágico antihéroe Peyton Westlake (Darkman) y el fanfarrón e improbable salvador de la humanidad, Ash Williams. La obra cuenta con un equipo creativo de primer nivel, con guiones de Roger Stern y Kurt Busiek, y el arte de James Fry, quienes logran amalgamar dos universos que, a pesar de sus diferencias tonales, comparten un ADN cinematográfico común.

La premisa narrativa se sitúa en un entorno urbano contemporáneo, alejándose de los escenarios medievales o rurales habituales en la saga de *Evil Dead*. La historia comienza cuando Ash Williams, siguiendo el rastro del Necronomicon Ex-Mortis (el Libro de los Muertos), llega a la ciudad donde Peyton Westlake continúa su solitaria y desesperada búsqueda de una piel sintética estable. El conflicto se desencadena cuando el libro maldito cae en las manos equivocadas, provocando una brecha dimensional que amenaza con desatar el apocalipsis de los Deadites en el corazón de la metrópolis.

El guion de Busiek y Stern destaca por su respeto a la continuidad y esencia de ambos personajes. Por un lado, tenemos a Darkman, un hombre definido por la pérdida, la desfiguración y una rabia incontrolable que intenta canalizar hacia la justicia. Su mundo es oscuro, melancólico y visualmente cercano al cine negro. Por otro lado, Ash Williams aporta el contrapunto de comedia de acción y horror "camp", con su característica sierra mecánica, su escopeta y una confianza en sí mismo que roza la arrogancia. El encuentro inicial entre ambos sigue la tradición de los crossovers clásicos: un malentendido que deriva en un enfrentamiento físico, permitiendo a los lectores ver cómo la ciencia improvisada de Westlake se mide contra la fuerza bruta y la experiencia mística de Ash.

Uno de los mayores aciertos de la obra es la reintroducción de Robert G. Durant, el némesis definitivo de Darkman. En esta historia, Durant no es solo un señor del crimen organizado, sino que su regreso está vinculado directamente a las artes oscuras del Necronomicon. Esta alianza entre el crimen convencional y el horror sobrenatural eleva las apuestas, obligando a Darkman a enfrentarse a sus traumas del pasado mientras Ash intenta contener una plaga de no-muertos que comienza a infectar los bajos fondos de la ciudad.

Visualmente, James Fry realiza un trabajo sólido al capturar las fisonomías de Liam Neeson y Bruce Campbell sin caer en el fotorrealismo rígido, manteniendo una fluidez narrativa necesaria para las secuencias de acción. El diseño de los Deadites es grotesco y creativo, integrándose bien con la estética industrial y sombría de los laboratorios y callejones donde suele operar Westlake. La paleta de colores refuerza esta dualidad, alternando entre los tonos fríos y sucios de la ciudad y los destellos rojizos y sobrenaturales que emanan del libro.

El cómic no se limita a ser un simple ejercicio de nostalgia. Explora la soledad de Westlake y cómo la llegada de alguien tan caótico como Ash altera su metódica existencia. A su vez, Ash se ve obligado a actuar en un entorno donde no es el único "héroe", encontrando en Darkman a un aliado cuya tragedia personal le resulta ajena pero cuya eficacia en combate respeta. La interacción entre la ciencia fallida de uno y la magia destructiva del otro es el motor que impulsa la trama hacia un clímax donde ambos deben aprender a colaborar para evitar que el mundo sea consumido por la oscuridad.

En resumen, *Darkman vs. Army of Darkness* es una pieza esencial para entender la expansión de estas franquicias en el noveno arte. Logra equilibrar el horror gótico y la tragedia de Darkman con la acción desenfrenada de *Army of Darkness*, ofreciendo una historia autoconclusiva que respeta el legado de Sam Raimi mientras expande las posibilidades de sus personajes más queridos. Es un ejercicio de género puro, directo y ejecutado con la precisión de quienes conocen profundamente el material original.

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