*Lightstep*, publicada por Dark Horse Comics, es una de las propuestas de ciencia ficción más ambiciosas y visualmente cautivadoras de la narrativa gráfica contemporánea. Escrita y dibujada por Milos Slavkovic, basándose en una historia de Mirko Topalski, la obra se aleja de los tropos convencionales de la *space opera* para sumergir al lector en un universo donde la física relativista no es solo un concepto científico, sino la base de una jerarquía social implacable.
La premisa central del cómic gira en torno al concepto que da nombre a la obra: el "Lightstep" (Paso de Luz). En este futuro distante, la humanidad ha colonizado las estrellas, pero la cohesión del imperio no se mantiene mediante la fuerza bruta, sino mediante la manipulación del tiempo. La élite gobernante, conocida como los "Lightsteppers", vive a velocidades cercanas a la de la luz. Debido a la dilatación temporal, mientras para el resto de la galaxia transcurren décadas o siglos, para ellos solo pasan unos pocos días o meses. Esta asimetría temporal les permite observar el ascenso y caída de civilizaciones enteras desde una posición de semi-divinidad, interviniendo solo cuando lo consideran necesario para mantener su estatus.
La historia sigue a January Lee, una joven oficial de bajo rango que pertenece a la casta de los "Slows" (los Lentos), aquellos que viven el tiempo de manera lineal y biológica. January no es una ciudadana común; posee un linaje que la vincula tangencialmente con la aristocracia galáctica, pero vive sumergida en la cotidianidad de un mundo que envejece mientras sus gobernantes permanecen jóvenes. Su vida cambia drásticamente cuando intercepta una transmisión prohibida, una señal que no debería existir y que apunta a una verdad oculta tras la estructura misma del imperio.
A partir de este hallazgo, la narrativa se transforma en un *thriller* de conspiración a escala cósmica. January se ve obligada a huir, convirtiéndose en una fugitiva en un universo donde el tiempo es un arma. La trama explora cómo la protagonista debe navegar por diferentes mundos, cada uno con su propio ritmo temporal, mientras intenta descifrar el misterio de las "Anomalías", fallos en la realidad que sugieren que el orden establecido por los Lightsteppers es mucho más frágil de lo que parece.
El apartado gráfico de Milos Slavkovic es, sin duda, el pilar que sostiene la magnitud de la obra. Con una estética que bebe directamente del cómic europeo de vanguardia —recordando por momentos la exuberancia de Moebius o la complejidad arquitectónica de Enki Bilal—, Slavkovic crea un universo visualmente denso y vibrante. El diseño de tecnología, las vestimentas de las distintas castas y la representación de los viajes a velocidades lumínicas están ejecutados con un nivel de detalle asombroso. El uso del color es narrativo: las paletas cambian para reflejar la distorsión del tiempo y la alienación de los personajes, pasando de tonos cálidos y orgánicos en los mundos de los "Lentos" a colores eléctricos y sintéticos cuando la acción se traslada a las naves de la élite.
*Lightstep* no se limita a ser una aventura de acción; es una reflexión sobre la desigualdad y la percepción. Plantea preguntas incómodas sobre qué significa ser humano cuando la experiencia del tiempo deja de ser universal. La obra examina la soledad de aquellos que viven fuera del tiempo común y el sacrificio de la identidad en favor del poder eterno.
En resumen, este cómic es una pieza esencial para los entusiastas de la ciencia ficción dura que buscan algo más que