Kanan: El Último Padawan es una serie de cómics publicada por Marvel Comics que se integra dentro del canon oficial de *Star Wars*. Escrita por Greg Weisman —quien fuera productor ejecutivo de la serie animada *Star Wars Rebels*— e ilustrada principalmente por el artista español Pepe Larraz, esta obra expande de manera significativa el trasfondo de uno de los personajes más queridos de la nueva era de la franquicia: Kanan Jarrus.
La narrativa del cómic se estructura a través de un extenso *flashback* enmarcado en el periodo de la serie *Rebels*. Mientras la tripulación del Espíritu se encuentra en una misión en el planeta Kaller, Kanan se ve obligado a confrontar su pasado, un tiempo en el que no era un contrabandista rebelde, sino un joven aprendiz Jedi llamado Caleb Dume. La historia nos transporta a los últimos días de las Guerras Clon, permitiéndonos observar de cerca la dinámica entre Caleb y su maestra, la respetada e intuitiva Depa Billaba.
El núcleo de la trama explora la relación mentor-aprendiz en un contexto de guerra total. A diferencia de otras historias de la Orden Jedi, aquí se percibe una vulnerabilidad palpable. Depa Billaba es presentada como una maestra que acaba de recuperarse de un trauma militar previo, lo que añade una capa de complejidad a su enseñanza. Caleb, por su parte, es retratado como un padawan inquisitivo, lleno de preguntas sobre el papel de los Jedi como generales y la naturaleza de la Fuerza en tiempos de conflicto. Esta exploración temática dota de profundidad a la tragedia que el lector sabe que es inevitable.
El punto de inflexión del cómic es, por supuesto, la ejecución de la Orden 66. La obra ofrece una de las perspectivas más crudas y personales de este evento en todo el canon. No se enfoca en la caída del Templo Jedi o en el destino de los grandes maestros, sino en la traición inmediata y visceral de los soldados clon que, hasta segundos antes, eran los aliados y amigos más cercanos de Caleb. La narrativa captura con precisión el caos, la confusión y el dolor de un niño que pierde su mundo, su propósito y su figura materna en un solo instante.
Tras la purga, el cómic cambia de tono para convertirse en un relato de supervivencia y pérdida de identidad. Caleb Dume debe aprender a sobrevivir en una galaxia que ha pasado de ser su hogar a convertirse en una trampa mortal. La transición de padawan a fugitivo es el eje central de la segunda mitad de la obra. El protagonista se ve obligado a ocultar su conexión con la Fuerza, a deshacerse de su sable de luz y a mezclarse con los bajos fondos de la galaxia. Es aquí donde vemos el nacimiento de la faceta de "pícaro" que definirá a Kanan Jarrus años después. El guion de Weisman evita los sentimentalismos excesivos, centrándose en la logística de la supervivencia y en el peso psicológico de la soledad.
Visualmente, el trabajo de Pepe Larraz es excepcional. Su estilo dinámico y detallado eleva la narrativa, especialmente en las secuencias de acción y en la expresividad facial de los personajes. Larraz logra diferenciar claramente la estética luminosa y estructurada de la República de la atmósfera sucia, oscura y opresiva que surge tras el ascenso del Imperio Galáctico. El uso del color refuerza esta transición, marcando el fin de una era de esperanza y el inicio de una de miedo.
En conclusión, *Kanan: El Último Padawan* no es solo un complemento para los seguidores de *Star Wars Rebels*, sino una pieza esencial para entender la evolución de la Orden Jedi y las consecuencias humanas de la Orden 66. Al centrarse en la transformación de Caleb Dume en Kanan Jarrus, el cómic ofrece una visión íntima sobre cómo el trauma moldea el carácter y cómo la esperanza puede sobrevivir incluso cuando todo lo que conoces ha sido reducido a cenizas. Es una historia de origen necesaria que define el sacrificio y la resiliencia en una galaxia muy, muy lejana.