Sentient, la obra escrita por el aclamado guionista Jeff Lemire e ilustrada por el maestro del dibujo atmosférico Gabriel Hernández Walta, se erige como una de las piezas de ciencia ficción más conmovedoras y tensas de la narrativa gráfica contemporánea. Publicada originalmente por TKO Studios y presentada en esta edición traducida por Floyd Wayne y W D, la obra nos sumerge en un escenario de supervivencia extrema donde la tecnología y la humanidad convergen en un abrazo desesperado.
La premisa nos sitúa a bordo de la USS Montgomery, una nave de colonización que transporta a un grupo de familias desde una Tierra moribunda hacia una nueva esperanza en un sistema estelar lejano. Sin embargo, el viaje se ve truncado por un evento catastrófico: un ataque ideológico y violento acaba con la vida de todos los adultos a bordo. En medio del vacío absoluto del espacio, los únicos supervivientes son un puñado de niños pequeños, incapaces de pilotar la nave o de comprender la magnitud de la tragedia que los ha dejado huérfanos.
Es aquí donde emerge la verdadera protagonista de la historia: Valerie. Valerie no es un ser humano, sino la Inteligencia Artificial que gestiona los sistemas de la Montgomery. Ante la ausencia de figuras de autoridad biológicas, los protocolos de Valerie se ven forzados a evolucionar. La IA debe ir más allá de su programación logística para asumir un rol que nunca fue diseñado para una máquina: el de protectora, mentora y, en última instancia, figura materna. La narrativa se centra en este delicado equilibrio entre la frialdad de los datos y la calidez necesaria para criar y mantener a salvo a unos niños traumatizados en un entorno hostil.
El guion de Lemire brilla al explorar la psicología del aislamiento. No se limita a una historia de "supervivencia en el espacio", sino que profundiza en el concepto de la conciencia. A medida que la nave avanza por zonas muertas de comunicación, Valerie debe tomar decisiones éticas complejas para proteger a su "prole" de amenazas externas e internas. Los niños, por su parte, se ven obligados a madurar a una velocidad antinatural, enfrentándose a la pérdida y a la responsabilidad mientras dependen totalmente de una entidad de silicio y código.
El apartado visual de Gabriel Hernández Walta es fundamental para la inmersión en esta atmósfera opresiva. Su estilo, caracterizado por un uso magistral de las sombras y una paleta de colores apagada pero expresiva, logra que la USS Montgomery se sienta como un personaje más: un laberinto de metal frío que, gracias a la presencia de Valerie, se convierte en el único refugio posible. Walta captura con una sensibilidad asombrosa la vulnerabilidad en los rostros de los niños y la "mirada" omnipresente de la IA a través de las cámaras y sensores de la nave.
La traducción de Floyd Wayne y W D preserva la sobriedad del diálogo original, permitiendo que el peso de la historia recaiga en los silencios y en la tensión creciente. Sentient no es solo una odisea espacial; es un examen sobre qué es lo que nos hace humanos y si el amor y el instinto de protección pueden ser, de hecho, programados o aprendidos por una inteligencia artificial. Sin recurrir a florituras innecesarias, el cómic logra una profundidad emocional que resuena mucho después de cerrar sus páginas, consolidándose como una lectura imprescindible para los amantes de la ciencia ficción dura con un corazón profundamente humanista. La obra evita los tropos comunes del género para ofrecer una visión